- Pretende la propuesta que, de nuevo, el órgano electoral nacional dependa del gobierno.
Gato de Barrio /
A pesar de la confianza revelada por la presidenta Claudia Sheinbaum de que su proyecto de «reforma electoral» –planteado desde el anterior sexenio– pueda ser aprobado, existen diversas dificultades para anticipar su aprobación, incluso en estos momentos cuando se han revelado varios puntos presuntamente centrales, pero los cuales afectarían a los partidos Verde y del Trabajo, actuales aliados y necesarios para lograr sus anheladas reformas constitucionales.
La tarde noche del miércoles la mandataria se reunió con Adán Augusto López y Ricardo Monreal, coordinadores de senadores y diputados de Morena, respectivamente; Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; Esthela Damián, consejera Jurídica; Arturo Zaldívar, coordinador de Política y Gobierno; Luisa María Alcalde, presidenta de Morena; y Pablo Gómez, presidente de la comisión para la Reforma Electoral, para analizar los avances de la propuesta.
Entre los puntos previstos y que resultan ser más polémicos, bajo el argumento de reducir los considerados como gastos excesivos en los procesos electorales, destacan la reducción legisladores plurinominales –cien diputados y 32 senadores–, así como reducir los financiamientos a partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral, siendo los dos primeros puntos los que afectarían al PT y al Verde, ya que resultarían una amenaza a su existencia.
Sheibaum aseguró que su reforma electoral no busca desaparecer lo que ha funcionado en el sistema electoral, y rechazó de manera categórica las acusaciones de que el país se encamine hacia un régimen autoritario; además, aclaró que la iniciativa aún se encuentra en proceso de análisis interno y diálogo político, particularmente con sus partidos aliados.
Pero tanto en el Verde como en el del Trabajo existe inconformidad, ya que al igual que actores políticos, han sido ignorados en el desarrollo de la iniciativa, una razón entre otras que les han generado molestia y predisposición a rechazar las presuntas reformas.
Morena requiere el apoyo de sus aliados. En la Cámara baja el actual partido mayoritario tiene 253 representantes, mientras el PT 47 y el Verde 62. En la Cámara Alta, Morena tiene 60 miembros, el del Trabajo seis y el Verde catorce. Así la mayoría calificada requiere de 335 diputados y 86 senadores. Con una simple suma resulta evidente que la mayoría calificada es imposible si el voto conjunto de estos tres partidos.
No debe olvidarse que en las elecciones locales del año pasado en Durango y Veracruz, los aliados de Morena tuvieron mejores resultados solos que en coalición, por lo cual ahora analizarían la conveniencia de mejor participar en lo individual, a fin de lograr mayores victorias.
Ya se en caso de que PRI, PAN, MC, PT y Verde decidan aceptar las propuestas de Morena, tanto para ganar gubernaturas como para, aparentemente, tener mayores posiciones políticas, resultarían beneficios temporales y a corto plazo, ya que a la larga representaría su desaparición definitiva y la consolidación de Morena en el poder, tanto a nivel federal como estatales.
Aunque a toda la oposición le convendría no respaldar la reforma electoral de Sheinbaum, es ampliamente conocido que Morena recurre a todo tipo de artimañas políticas y legales para alcanzar sus objetivos, razón por lo cual no se puede desechar que, sin importar los métodos ni las circunstancias logre la aprobación de su propuesta.








































