Gato de Barrio /
Una pregunta: ¿preferiría que los recursos recaudados por las autoridades vía impuestos se dedicaran a financiar obras y servicios que solo arrojan pérdidas o, en su lugar, respaldar a los organismos encargados de organizar y desarrollar procesos electorales confiables, que generen certeza a la ciudadanía de que sus votos no solo serán recabados y contados, para así respaldar la decisión de las mayorías?
Lo anterior se debe a que bajo el argumento de que las elecciones en México son de las más caras del mundo, la actual iniciativa de reforma política pretende reducir aún más el presupuesto a las entidades electorales, pero eso es falso. En 2024, en India costaron 16 mil millones de dólares (lo doble a 2019); en Estados Unidos, más de quince mil millones de dólares, incluyendo la presidencia y el Congreso; y en México, tres mil 500 millones de dólares, es decir 60 mil millones de pesos, canalizados tanto a procesos federales como locales.
Según los más recientes estados financieros Grupo Mundo Maya, que administra siete hoteles en el sureste del país, registró pérdidas por casi dos mil 820 millones de pesos, en tanto en el Tren Maya fueron por poco menos de tres mil 580 millones de pesos, sólo de enero a septiembre de 2025.
Así, el Instituto Nacional Electoral solicitó para este año –que no es electoral, pero muchas de sus actividades se enfocan al 2027 que sí lo es–, fue de 25 mil 956 millones 626 mil 805 pesos, pero con los recortes aplicados se redujo a 21 mil 837 millones 221 mil 581 pesos, donde se incluyen prerrogativas a partidos políticos –que no sufrieron ningún cambio–, por siete mil 737 millones 252 mil 697 pesos, por lo que el presupuesto aprobado final fue por 14 mil 99 millones 968 mil 884 pesos, es decir una diferencia de 11 mil 856 millones 657 mil 921 pesos.
En el caso del Tren Maya, en mayo del año pasado, su director, Óscar David Lozano, reconoció que no ha sido rentable el transporte de pasajeros, por ello es necesario sumar la operación de carga para alcanzar un punto de equilibrio pero hasta 2030. Así, el Tren Maya pierde 7.1 millones de pesos al día y, según el número de traslados, apenas mueve 30.17% de su meta diaria, es decir por lo menos otros cuatro años subsistirán las pérdidas económicas.
Aun así, la Secretaría de la Defensa Nacional, administradora de esos servicios, firmó contratos por adjudicación directa con Creatividad y Espectáculos, por 28 millones 186 mil pesos, para promocionar tanto al Tren Maya como a sus hoteles en ferias nacionales e internacionales, es decir, se le va invertir más dinero en “promoción”, lo cual no necesariamente redundará en mayor demanda y, con ello, elevar su aumento de los ingresos.
De esta forma, por un lado, el gobierno federal preferirá mantener sensibles pérdidas económicas por el Tren Maya y sus hoteles, que mantener órganos electorales que durante las más recientes elecciones ha demostrado confiabilidad en los comicios, así como certeza en sus resultados, al reconocer a quienes obtuvieron más votos ciudadanos, todo ello a pesar de las insistentes y nunca comprobadas acusaciones de fraude electoral en el 2006.
No es cuestión de bajo la falsa idea de “austeridad republicana”, se intente acotar a los órganos electorales y, en cambio, se prefiera no solo otorgar recursos a fondo perdido, además. seguírselos canalizando a estas obras, verdaderamente faraónicas, a las cuales se pueden agregar la refinería Olmeca, el Tren Interoceánico, el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, Mexicana de Aviación, entre otros programas, además casi todos registraron sobreprecios.
En lo personal, prefiero institutos que, con todo y sus posibles fallas que pueden ser corregidas al contar con el respaldo financiero y técnico adecuados, generan confianza entre los ciudadanos de que sus votos fueron contados correctamente a fin de elegir libremente a sus autoridades locales, estatales y federales.











































