Gato de Barrio /

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Finalmente, este miércoles la presidenta Claudia Sheibaum dio a conocer su propuesta de reforma electoral, la cual fue ampliamente rechazada tanto por partidos políticos, analistas y legisladores de oposición, incluso se podría decir que incluso, diversos morenistas y sus aliados  están en desacuerdo con esa iniciativa, principalmente porque sus consecuencias resultarían negativas para ellos.

Una situación que más llama la atención es el tema del financiamiento, al insistir en que bajo el argumento de la “austeridad republicana” se establece la necesidad de reducir gastos y apoyos económicos de todo tipo: desde partidos políticos, pasando por financiamiento y organización de procesos electorales, así como a los organismos federal y locales responsables de los diferentes procesos electorales.

La realidad ha demostrado que todos estos gastos no son de ninguna forma superfluos, al contrario, resultan necesarios para ratificar la confianza ciudadana en los resultados finales, al grado de que cuando verdaderamente Morena, el actual partido en el poder, ha ganado en las urnas han sido reconocidos sus triunfos. Y es que, como se ha escuchado desde diferentes foros, se necesita una democracia eficiente y confiable, no más barata.

La iniciativa insiste en que todo el personal adscrito a las labores electorales, desde la organización hasta en tribunales, debe ganar mucho menos que la presidenta de la república, sin considerar que en muchos de estos niveles se trabajan horas extras, incluso hasta fines de semana y días festivos, lo cual va en contra de la iniciativa oficial de la semana laboral de cuarenta horas, otorgándose incentivos económicos cuando se cumplen esas condiciones.

La realidad es que con esta propuesta de reforma electoral, la primera impulsada desde el gobierno –es decir la parte ganadora, y no de la oposición, la parte perdedora en demanda de mejores condiciones de competencia a fin de poder aspirar a mejores resultados en las urnas–,lo que se pretende es no solo mantener sino ampliar lo máximo posible la sobrerrepresentación legislativa, para poder manipular el marco legal según sus intereses.

Si, quizá, existen algunos puntos positivos quedan totalmente rebasados por la amplia existencia de situaciones negativas que, de aprobarse y aplicarse, no solo afectarán a los partidos políticos, sino a toda la democracia mexicana, la cual registrara un retroceso de casi cincuenta años en la lucha por una mejor vida para todos los mexicanos.

Tras la presentación de su propuesta, Sheinbaum expresó que la iniciativa será enviada al Congreso de la Unión el lunes 2 de marzo, aún sin existir acuerdos de Morena con sus partidos aliados, el Verde y PT, lo cual no garantiza de ninguna forma que sea aprobada, razón por lo cual ratificó que es un compromiso personal con el pueblo razón por lo cual no se cambiarán los puntos. sin importar si estuvieran de acuerdo o no.

Recalcó: “Quien la quiera apoyar, bien; quien quiera mantener el privilegio de las listas, la gente los va a señalar, cualquiera que sea el partido político”, pero resulta que aparte de Morena y sus seguidores y del sobado argumento de que es un clamor popular, no existen otros sectores sociales y políticos que respalden su iniciativa.

Sin embargo y anticipando un posible resultado adverso, Sheinbaum manifestó que de no aprobarse la reforma, no representaría un fracaso, pues era un compromiso de su parte: “ni es derrota, sencillamente es consecuencia política, consecuencia con lo que pensamos”.