Gato de Barrio /
Finalmente, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, impuso su voluntad y en contra de leyes internacionales y de normas marcadas por la Organización de las Naciones Unidas, ordenó y logró la captura de Nicolás Maduro, mandatario de Venezuela, llevándolo a Nueva York para ser juzgado como presunto narcotraficante y, además, líder del Cártel de Los Soles.
Esta acción sucedida la madrugada del pasado sábado tiene múltiples lecturas, tanto para los venezolanos, como para el mundo y en particular para otras naciones latinoamericanas quienes ahora pueden ser considerados los siguientes objetivos, entre ellos México, bajo el argumento de que nuestro país está controlado por los narcotraficantes.
Si bien hubo manifestaciones de alegría por parte de venezolanos radicados en varias naciones en el mundo, en ciudades de esa nación no se reportaron expresiones de respaldo a Maduro, quien siempre afirmaba contar con un amplio respaldo popular, lo cual puede considerarse que existe un clima de tranquilidad y en espera de mejores condiciones sociales.
Sin embargo, existen aristas que deben ser analizadas. Una es acerca de quién debería ser el nuevo mandatario, ya que el cargo debería asumirlo la vicepresidenta Delcy Rodríguez, pero el problema es que en sus primeras declaraciones ha dicho que Maduro sigue siendo el líder político ya que según su marco legal, se debería convocar a elecciones extraordinarias en un plazo de treinta días para votar democráticamente por quien debería asumir el poder.
Pero Trump también ya le advirtió a Rodríguez que de no actuar correctamente, es decir como a él le agrada, entonces probablemente deberá pagar un precio más alto que el de Maduro, además anticipó que Corina Machado, la más destacada dirigente de oposición, no tiene “el apoyo y el respeto” necesario para gobernar Venezuela, lo cual hace anticipar que buscará a un político más acorde a sus intereses y el de las empresas petroleras.
Porque, además el político estadounidense advirtió que será su nación quien gobernará en Venezuela, principalmente para revertir la expropiación de activos, dictada por Hugo Chávez en 2007, de las empresas petroleras extranjeras que no aceptaron reestructurar sus participaciones para ceder el control mayoritario a Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Así, Trump anticipó que “las grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”, es decir beneficios para ellos, pero ignorando a los venezolanos y a su economía.
En fin, la captura de Maduro no soluciona la crisis política y social que se vive en la mencionada nación sudamericana, solamente generó una nueva crisis donde el futuro de los venezolanos se mantendrá en la incertidumbre porque ellos son a quienes menos se les ha tomado opinión acerca de cómo deberán definir su próximo gobierno.









































