Gato de Barrio /

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Una medida que se tardó en aplicar la cuarta transformación fue la de terminar con las altas pensiones asignadas a exfuncionarios de diversos organismos oficiales federales, que sin llegar a ser millonarias si representan erogaciones por cientos de miles de pesos,  las cuales contrastan con las mínimas pensiones asignadas a una incuantificable cantidad de extrabajadores que durante décadas realizaron labores, en muchas ocasiones, muy mal pagadas.

Según lo anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se enviará al Senado una iniciativa de reforma constitucional para establecer que las pensiones de exfuncionarios de altos mandos de confianza de Organismos descentralizados, empresas públicas del estado, fideicomisos públicos, empresas de participación estatal y banca de desarrollo, cuyas pensiones no podrán exceder el 50% del salario que percibe la titular del Ejecutivo Federal.

En su conferencia la presidenta aclaró que esta medida no afectara a trabajadores y trabajadoras con contratos colectivos, sino aquellos trabajadores de confianza, altos mandos quienes con pocos años de servicio en esas instituciones reciben altísimas pensiones, es decir aproximadamente setenta mil pesos al mes

De acuerdo con esos datos, en Luz y Fuerza del Centro mientras una persona se le asigna poco más de un millón de pesos mensuales, el 70% de extrabajadores recibe entre 100 mil y un millón de pesos; extrabajadores de otras instituciones obtienen más que la presidenta: en Pemex son 544, en la CFE son dos mil 199, en Nafin son nueve, en Banobras son 19 y en el Bancomext son 22.

En contraste miles de extrabajadores que por años desempeñaron diferentes puestos en promedio reciben del IMSS ocho mil 400 pesos, del ISSSTE seis mil 600 pesos y del Inegi, siete mil pesos. Es decir que como es una media, si bien muchos reciben poco más de esos pagos, de igual forma perciben otros reciben menos de esos montos, lo cual sin duda refleja una gran disparidad con los llamados pensionados de oro.

En el caso de Luz y Fuerza del Centro, organismo que siempre se distinguió por tener a los trabajadores en activo mejor remunerados, sin que tuvieran un eficiente desempeño, como jubilados –razón por la cual sus exempleados se resistieron a la liquidación de la empresa–, resultaría interesante saber quién es el pensionado que recibe poco más de un millón de pesos mensuales, pero difícilmente será revelada su identidad.

Si bien esta medida debió haberla aplicado Andrés Manuel López Obrador desde el inicio de su administración, es una iniciativa que no solo debe serle reconocida a Sheibaum, también debe ser respaldada por todas las corrientes políticas. Eso sí resultaría una verdadera justica social en los hechos, no en los papeles ni en los discursos.