«No nos queda más salida que hacer las denuncias pertinentes y fincar las responsabilidades que la autoridad judicial determine» informa el Rector.

ACCIÓN PENAL CONTRA «ALUMNAS» QUE DAÑARON EL EDIFICIO DE RECTORÍA DE LA UAEM

  • Grupo minoritario violenta nuevamente a la Universidad Autónoma del Estado de México.
  • Mensaje del Rector de la UAEM, Alfredo Barrera Baca

 

El día de hoy la Universidad ha sido nuevamente violentada por un grupo minoritario de la comunidad estudiantil que, sin representar los intereses legítimos del movimiento feminista o la lucha por la equidad, ha roto con la vocación y el espíritu de nuestra comunidad.
Negamos su representatividad porque sus acciones son contrarias al espíritu y el carácter universitario, porque los universitarios nos reconocemos en nuestra misión social, en nuestra deuda y función comunitaria. Los universitarios nos debemos a la sociedad cuyo patrimonio, estabilidad personal e integridad física hoy ha sido puesta en vilo por quienes han pervertido una causa legítima y honrada,

ESTE DELINCUENTE, no se le puede llamar de otra forma,  armado con un garrote, caminó frente a toda la fachada, para romper vidrios de TODAS LAS VENTANAS del edificio de Rectoría.

atentando además contra la estabilidad de la institución que ha respaldado sus luchas abriendo sus puertas para entablar un diálogo franco y constructivo, emprendiendo múltiples acciones de combate a la violencia de género, pese a la continua satanización en la que han pretendido envolver a la Casa de todos.
Desde el primer momento en que un grupo de universitarias se manifestó en contra de la situación de género en la Universidad (como en casi todas las instituciones del país), la Rectoría y toda la administración central, así como las administraciones de todas las unidades de la organización escolar, se han movilizado para dar salida a las demandas estudiantiles, que se han cumplido puntualmente, respetando en todo momento el derecho a la libre organización estudiantil.
Hemos construido las mejores condiciones para que las y los jóvenes propongan y contribuyan participativamente en la transformación de la agenda universitaria de género, y no hemos dejado, un solo momento, de estar al tanto de las necesidades y requerimientos de los grupos en conflicto. Se recibieron todos los pliegos petitorios priorizando el tema de género y desplazando los intereses políticos de grupos no estudiantiles.

Hasta la escultura de Ignacio Manuel Altamirano fue dañada.

Se ha mantenido un respeto estricto de la autonomía y facultades de libre autodeterminación de cada comunidad. Hemos confiado en la inteligencia y solidez moral de los inconformes, pese a la continua campaña de criminalización en contra de nuestra propia Casa. Reconociendo el impulso de la juventud y poniendo en el centro de nuestros programas de trabajo sus demandas, la Universidad ha confiado en la organización estudiantil que hoy simplemente ha dado la espalda a sus comunidades y se ha lanzado en contra de los trabajadores y trabajadoras, en la más irracional de las provocaciones.

REALMENTE VERGONZOSO que alguien que se dice universitario, agreda a los empleados de la UAEM en sus escritorios, y luego llene de basura el vestíbulo del edificio de Rectoría y, ¿Qué mamarrachada es eso de «capucha unida?

Con sus acciones pretenden hacer de la Universidad su enemigo, pese a las muestras manifiestas de apoyo a la causa que las ha impulsado. Por ello no nos queda más salida que hacer las denuncias pertinentes y fincar las responsabilidades que la autoridad judicial determine, y lo hacemos así, con profundo dolor, pero atendiendo a la justa demanda de una mayoría de universitarias y universitarios afectados y que hoy han visto la intransigencia de grupos fanatizados, cuyos intereses han derivado en búsquedas políticas de poder que desvirtúan la lucha de las mujeres.

Debemos dejar claro que no reclamamos los daños materiales más que el agravio que han padecido los trabajadores y trabajadoras que fueron amedrentados con palos y gritos que, con golpes, proyectiles y a empellones fueron expulsados de sus lugares de trabajo en absoluta indefensión, cuyos cubículos, escritorios y equipos fueron destruidos por agentes cuya pertenencia a la Universidad no podemos reconocer, pues lo haríamos en contra del derecho de quienes fueron vulnerados.
Nuestro edificio histórico volverá a repararse para que la gente pueda trabajar en condiciones dignas y adecuadas, pero el daño que han causado a la comunidad, a personas concretas que hoy se presentaron a trabajar con el mejor de los ánimos y el más transparente de los empeños, esa clase de
daño tendrá que ser reparado por la vía de la legalidad y la justicia que es todo a lo que los universitarios podemos apelar, es todo lo que los universitarios nos empeñamos en construir.
Sabemos que es probable que la respuesta enardecida de los grupos no-universitarios y vandálicos que han llevado a cabo este atropello, sea volver a izar la bandera de la victimización para evadir sus responsabilidades ante la comunidad universitaria primero, y ante la ley después. Frente a tal posibilidad manipuladora, nuestra respuesta será tan universitaria como nuestras acciones; extendemos la mano a quienes decidan trabajar por la Universidad sin confrontaciones ni animadversiones, con la única y plena convicción que tenemos: construir una mejor sociedad, y una
mejor universidad para todas y todos.


Les anticipo que las cien mil voluntades que sostienen nuestra gran institución no se dejarán tomar como rehenes de intereses privados y mezquinos. La fortaleza universitaria se alimenta de la voluntad de todas y todos, y esta voluntad humana no la derrotarán la mentira o la manipulación, ni siquiera por el terror de la violencia que unos cuantos pretendan ejercer sobre nosotros.
Convocamos a los estudiantes, a las trabajadoras y trabajadores y a las y los académicos, a sumarse a la reconstrucción de nuestra Casa, a hacer un frente unido por nuestra comunidad, por nuestra familia espiritual e intelectual. Convocamos a las universitarias a restituir la honestidad de una lucha cuya fuerza ningún autoritarismo fanático venderá.
Hacemos un llamado a cada miembro, de cada comunidad autónoma, a defender nuestra universidad, a limpiar el nombre que la ignorancia y el fanatismo han querido pisotear.
Nuestra casa resistirá, porque la Universidad es más fuerte que todos los poderes humanos.

PATRIA, CIENCIA Y TRABAJO
Doctor en Educación
Alfredo Barrera Baca
Rector

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