Adrián Chavarría Espinosa /
A pesar de que autoridades estatales y federales pudieron establecer desde hace cuatro años estrategias para atender demandas y necesidades de los usuarios del Tren Interurbano México-Toluca, fue hasta la semana pasada cuando empezó a dar servicio este medio de transporte masivo, cuando empezaron a generarse varios problemas, principalmente de movilidad, así como de servicios en las inmediaciones de las cuatro terminales ubicadas en el Valle de Toluca.
Aunque fue el lunes 2 de febrero cuando se inauguró formalmente todo el trayecto, es decir desde Zinacantepec hasta Observatorio, anteriormente el 15 de septiembre de 2023 se inauguró una primera etapa, al operar parcialmente entre Zinacantepec y Lerma, donde se incluyeron las estaciones de Toluca Centro y Metepec; mientras que otra ampliación sucedió el 31 de agosto de 2024, al agregarse la conexión hasta Santa Fe, en la Ciudad de México.
Desde que iniciaron la operación en esos tramos parciales, las autoridades tanto del Estado de México como las capitalinas, debieron haber adoptado medidas y estrategias ante la cantidad de usuarios que adoptaron ese servicio, a fin de anticipar los problemas ya presentes.
Por ejemplo, la existencia de suficientes estacionamientos para quienes deseaban dejar sus autos y viajar en el tren. Solo existen en las estaciones de Zinacantepec y Metepec, donde meses antes hubo quejas de robo de autopartes por la escasa vigilancia existente. Pero no se proporciona este servicio en Toluca Centro y Lerma, lo cual dificulta el uso de estas estaciones. Entonces debe verificarse sitios para que los usuarios dejen sus vehículos a buen resguardo.
Además, en horas pico matutinas y vespertinas, se presenta la mayor demanda en Toluca. Incluso, por el lamentable atropellamiento y muerte de un adulto mayor en Pino Suárez con Las Torres antes de la apertura de la estación, el Ayuntamiento de Toluca repintó las zonas peatonales e incrementó la vigilancia vial para prevenir este tipo de situaciones o “accidentes”.
Ahora lo que deben hacer los ayuntamientos de Zinacantepec, Toluca, Metepec y Lerma es prevenir la instalación de vendedores ambulantes, desde quienes ofrecen todo tipo de mercancía –tamales, fritangas, dulces, accesorios para celulares, entre otros artículos–, para evitar que obstruyan el paso de las personas. De lo contrario este problema se agudizará.
Otra situación conflictiva consiste en la gran cantidad de autobuses urbanos que pasan junto a la estación Toluca, ya que son cerca de una treinta de rutas que coinciden en ese punto, lo cual lo hace conflictivo, Entonces debe ejecutarse un reordenamiento vial para evitar este tipo de conflictos, incluso, es el paso de los autobuses foráneos que se dirigen tanto a la Ciudad de México como al norte de la entidad, por lo cual lo recomendable es asignarles otra salida.
Acerca de los autobuses foráneos ya resintieron la baja del pasaje, donde el precio del boleto es de cien pesos y el viaje dura al menos hora y media –si es que no existen problemas viales–, en comparación con el Interurbano que cobra cien pesos por el trayecto completo de Zinacantepec hasta Observatorio y noventa pesos desde Toluca hasta la terminal de la ciudad de México en un viaje cercano a una hora. Quizá lo que debería corregirse es aplicar el descuento de 50% en el boleto a las personas de 60 años o más con credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).
Odilón López Nava, delegado en el Estado de México de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), reconoció que el problema no es el tren sino la falta de orden en los servicios que operan a su alrededor, lo cual obliga a replantear toda la movilidad en una zona metropolitana integrada por 22 municipios, donde durante años se permitió la operación de diversos esquemas pero sin una reconfiguración real.
Detalló que resulta inviable un sistema ferroviario de alta capacidad con taxis colectivos, mototaxis o unidades sin concesión en las inmediaciones de las estaciones, servicios que carecen de seguros, no están fiscalizados y elevan el riesgo de atropellamientos y hechos de tránsito en las zonas donde la demanda de usuarios aumentó de forma abrupta.
Pero estas líneas foráneas ya resienten la baja de pasaje. Emiliano Reyes Estrada, representante de la línea Caminante ante la Canapat, explicó que la reducción de demanda ocurrió desde agosto de 2024, al inaugurarse la estación Santa Fe y ahora, con la estación Observatorio estima pérdidas de hasta un 25% y 35 % de pasajeros, situación prevista desde la baja del pasaje cuando abrió Santa Fe, donde en los primeros tres meses la afectación fue de hasta 40%. Anticipó que, sin llegar a los despidos, se buscarán vías alternas, más rutas, pero conforme pase el tiempo será como suceda el ajuste en la demanda de servicios.
Asimismo, Jesús Piña, representante la línea Flecha Roja, admitió que para ellos la afectación económica sería hasta 40%, al afectar la frecuencia del servicio desde Toluca a la capital, al precisar que por el momento conservarán los mismos autobuses y corridas”. Mientras, esa empresa habilitó una ruta desde la estación Lerma a Ciudad de México con una tarifa promocional de 50 pesos, la cual se podría aplicar al ampliarse hacia Tenango y Temoaya. Agregó que se trabaja en tarifas promocionales en otras rutas con conexión con el tren, para que la gente pueda viajar en ese medio o hacerlo directamente con esa empresa.
Por parte de los usuarios existe confianza en el Tren, el cual tiene varias medidas de seguridad con tecnología de punta, como un centro de control, monitoreo, vigilancia y circuito cerrado; además, Protección Civil ha supervisado las instalaciones y protocolos de emergencia. Desde su Centro de Control Operativo, equipado con la más recientes avances, se supervisa en tiempo real toda la operación; en las estaciones existen escaleras eléctricas y elevadores, videovigilancia, voceo, pantallas informativas, intercomunicadores para usuarios, espacios para personas en sillas de ruedas, embarazadas y de la tercera edad; aire acondicionado, sistemas de sonorización, voceo y pantallas.
Esta confianza surge en el hecho de que el Tren Interurbano cuenta con diversas medidas preventivas, lo cual nunca sucedió en el Interoceánico y, ojalá, se repliquen en otras líneas férreas en construcción. Eso deberá fortalecer la confianza en el servicio de esas nuevas rutas, ya que con los hechos sucedidos en los trenes Maya e Interoceánico, existen dudas de los usuarios para utilizar esos servicios de transporte masivo.






































