Adrián Chavarría Espinosa /
El pasado 28 de enero, un mes después del descarrilamiento del tren Interoceánico en territorio del estado de Oaxaca, donde lamentablemente de los 225 pasajeros, fallecieron catorce y casi un centenar resultó con heridas de diversa gravedad, Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía General de la República (FGR) reveló el primer reporte preliminar sobre ese accidente, donde se atribuyó la responsabilidad a tres trabajadores ferrocarrileros.
De acuerdo por lo revelado por la fiscal esa tragedia se debió exclusivamente a que el tren viajaba a exceso de velocidad además de que, según explicó, “no se encontraron elementos con fallas que pudieran poner en riesgo la operación del tren, conforme a la normatividad correspondiente. Eso significa que el funcionamiento del tren era adecuado, lo que abarca sus componentes, la operación de la máquina y su estado físico”.
Señaló que en la zona de curvas críticas el tren alcanzó 65 kilómetros por hora (km/h), cuando el límite permitido es de 50 km/h, y en tramos rectos registró picos de hasta 110 km/h, superando el máximo autorizado de 70 km/h. Por lo tanto, la FGR concluyó que el siniestro fue por la negligencia operativa de Felipe de Jesús Díaz Gómez, conductor del tren; de Ricardo Mendoza Cerón, despachador; y del maquinista Emilio Erasmo Canteros Méndez, por lo cual se ejerció acción penal en su contra, donde los dos primeros ya se encuentran detenidos y el último es considerado como prófugo.
Sin embargo, no se dieron a conocer más detalles de ese informe que señalan otras condiciones que implicarían responsabilidades en otras personas y autoridades implicadas en la construcción y operación de ese medio de transporte, como el que no existieron los suficientes y adecuados estudios técnicos para su adecuada operación.
Por ejemplo, las vías utilizadas eran las mismas por donde corrían los trenes desde hace un siglo, es decir que no fueron modernizadas ni rehabilitadas para las necesidades de equipos más recientes, pero a pesar de ello, tanto las máquinas como los convoyes tampoco eran nuevos sino equipos hasta con más de cincuenta años de haberse construido y, por lo tanto, carecían de instrumentos actualizados.
Entre otros puntos, en el expediente judicial se admiten varias irregularidades. Por ejemplo, que José Manuel Gaytán, mayordomo de locomotoras del Interoceánico, declaró ante la FGR que por el diseño de la unidad, el conductor carece de un velocímetro en su tablero, lo cual le impide saber con certeza si el maquinista excede los límites de velocidad.
Además, la falta de equipamiento de seguridad en las máquinas, en particular se menciona que la locomotora 3006, parte del convoy descarrilado, operaba sin sistemas contra incendios, falla que incluso ya aparecía reportada en su revisión semestral previa a la tragedia.
Otra irregularidad es que el tren circulaba con “desgaste crítico” en componentes esenciales para la estabilidad, como las cejas de las ruedas, ya que el reporte de medición de rodados alertó sobre este peligro en dos locomotoras (3006 y 3027) y en cuatro vagones, entre estos estaba el 161209, precisamente el que se desbarrancó. Incluso, la última inspección fue el 17 de diciembre, 11 días antes del accidente, pero aun así el tren fue autorizado para salir.
En el área del personal se documentaron otras irregularidades: el conductor Díaz Gómez tenía exámenes de salud vigentes desde mayo de 2025, pero el maquinista Canteros Méndez y el garrotero Ojeda Cruz no habían actualizado evaluaciones médicas desde hace dos años. Además, Ricardo Mendoza Cerón, jefe de despachadores, fue evaluado en abril de 2024 como “no apto” y, aun así, continuaba en funciones, a pesar de que el examen psicofísico integral es un requisito legal obligatorio para la operación ferroviaria. Además la tripulación operaba sin licencias federales ferroviarias vigentes: la del conductor había vencido desde 2020 y las del maquinista y el garrotero desde 2023.
Pero lo que no se documento en la carpeta de investigación fue la responsabilidad de Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente, quien a pesar de haber sido designado como supervisor “honorario”, es decir sin un salario, pero debió tener conocimiento de todo lo ejecutado en el desarrollo de los trabajos, ni se consideró la intervención de los amigos que aportaron balastro –piedra colocada en los durmientes– de baja calidad, entre otros puntos.
De igual forma se ha ignorado que la Secretaría de Marina, responsable de la ejecución de la obra y la operación del servicio ferroviario, haya omitido la falta de certificación médica y de las correspondientes licencias de sus operarios, cuando esa dependencia debería de haber exigido su total cumplimiento, lo cual hubiera significado un mejor servicio a los usuarios.
Pero de la misma forma que con otras obras del expresidente López Obrador, el tren interoceánico fue producto de un capricho personal, donde no existió claridad en su proyecto, ejecución y operación, incluso las actuales autoridades federales han omitido esas situaciones al iniciar un proceso legal en contra de los menos responsables y, en cambio, ignorar a otros involucrados, quienes de antemano han sido liberados de cualquier posible señalamiento, a pesar de todas las evidencias demostradas en documentos oficiales.
Pero eso no es todo. Por un lado existen presiones contra familiares, de los heridos que han sido amenazados de que no recibirán ayuda en caso de dar declaraciones o entrevistas, también de los trabajadores detenidos quienes demandan sean liberados ya que son inocentes, incluso ingenieros especialistas de la Universidad Iberoamericana quienes tras analizar los peritajes también no solo confirmaron, también ampliaron las anomalías en el Tren Interoceánico.
Ahora resta esperar a ver cómo evolucionan las investigaciones y esperar el informe definitivo, donde lo justos sería que los tres detenidos sean exculpados y recuperen su libertad, mientras que los responsables reales sean investigados y sancionados legalmente. Tristemente estos son buenos deseos ya que difícilmente habrá cambios en las acciones ya definidas.





































