Gato de Barrio /

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Finalmente, será este martes durante una sesión doble en la Cámara de Senadores, cuando se presentará el dictamen de la reforma al Poder Judicial, donde hasta este lunes aún le faltaba un voto a Morena y a sus aliados para poderla aprobar por mayoría calificada, mientras que los partidos de oposición reiteran su firmeza para no ceder y votar en contra.

No será propiamente un debate, ya que la mayoría morenista no quiere cambiarle nada, ni siquiera una coma, con el propósito de no ser devuelta a la Cámara de Senadores, ya que solo desean aprobarla para quedar bien con el presidente Andrés Manuel López como regalo de despedida de su administración.

A pesar de las múltiples protestas tanto de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia, así como de representantes de agrupaciones de abogados y verdaderos estudiantes de derecho –pregunto; ¿acaso en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) se imparte la licenciatura o alguna especialidad en Derecho para que sus estudiantes se sienten con derecho a exigir se cumpla la reforma?–, y ya con el aval tanto de López Obrador y de Claudia Sheinbaum, como presidenta electa, confían en salir adelante.

Para el actual mandatario no importante las críticas y/o comentarios de medios de comunicación especializados, en particular de Estados Unidos, donde advierten de las negativas consecuencias económicas que provocará la citada reforma, en caso de ser aprobada, y los califica de pasquines para intentar desacreditarlos.

Pero tanto en presidencia de la república como en las mayorías legislativas de Morena, se han mostrado sordos a los reclamos populares y simplemente, sin argumentos válidos, han ignorado las voces que reclaman ser escuchadas para incorporar a la iniciativa sus propuestas a fin de enriquecer y mejorar la iniciativa.

Para cumplir con el proceso legislativo que implica realizar en una sesión la lectura de la iniciativa y en otra la votación, la primera será por la mañana y la siguiente por la tarde, donde serán los debates para la aprobación en lo general y lo particular.

Ambos bandos se encuentran en estado de alerta máxima, donde se buscará que no existan ausencias, ya que de suceder una sola representaría perder en las votaciones. Mientras tanto, autoridades y líderes morenistas buscarán hasta el último momento “convencer” a un adversario para sumar su voto, más por las malas mediante presiones legales y no tan legales. Lo único que se puede afirmar es que será una larga, muy larga y no tan tranquila sesión.

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