Graves consecuencias para el futuro del país en caso de aprobarse iniciativa de López Obrador

Maullidos Urbanos / Empresas en riesgo eléctrico

Gato de Barrio /

gatodebarrio@yahoo.com.mx/

Durante la conferencia mañanera de este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en defender la reforma energética que pretende anular la aprobada el anterior sexenio y tras acusar a “intelectuales orgánicos, partidos conservadores y a medios de información de impulsar una campaña negra en su contra”, afirmó que “ya se acabó la robadera”.

Entre esos “enemigos” declarados hay un sector en particular al que pretende suprimir: son más de 400 empresas con permiso para su autoabastecimiento, figura legal que les permite generar la energía suficiente para desarrollar sus actividades productivas, sin depender de la Comisión Federal de Electricidad y están en riesgo de que se les cancelen ese beneficio.

Según la iniciativa presidencial “las sociedades de autoabastecimiento son un generador que simula tener múltiples socios que en realidad son clientes, Ilegalmente se atribuye a dichos clientes los privilegios que les concedía la Ley derogada a los socios genuinos, privilegios de despacho con prioridad con un programa fijo de generación. Cometen fraude a la Ley porque no son los verdaderos socios”.

Actualmente existen 239 centrales eléctricas de autoabastecimiento en donde 77 mil 767 grandes consumidores generas su propia energía, pues la Ley del Servicio Eléctrico vigente le permite a las empresas asociarse en consorcios de y compartir una generadora.

Desde 1994 y hasta el 2015, la Comisión Reguladora de Energía ha registrado más de 400 permisos vigentes donde además de empresas del sector energético como Iberdrola, hay otras como Telmex, Palacio de Hierro, Altos Hornos de México, Kimberly-Clark de México, Cervecería Cuauhtémoc, Tiendas Soriana, Nestlé México, Bridgestone de México, Cargill de México, Kraft Foods, Laboratorios PISA, Bimbo, Ford Motor, Médica Sur, Panasonic México, Sabritas, Grupo Posadas, Kellog’s, Mabe, BioPappel, Grupo Gamesa, Sony México y, Coppel, entre otras.

            De aprobarse la reforma energética, entonces estas y otras muchas empresas más deberán adquirir la electricidad generada por la Comisión Federal de Electricidad, la cual no representa una garantía de tener un buen servicio para desarrollar sus diferentes actividades.

Tampoco se pueden descartar aumentos en las tarifas, lo cual repercutirá en sus gastos de operación y, en consecuencia, provocará elevar los precios de sus productos y servicios los cuales, finalmente, serán cargados a sus clientes y consumidores.

Pero esa situación el gobierno federal pretende ignorarla y seguir adelante con su pretendida reforma, incluso hasta calificar de «traidores a la patria» a quienes no están de acuerdo con ella.

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