«Criminal gestión de la Pandemia en México»

COVID-19: Sobre un Daño Irreparable

Por Rodolfo González Sarrelangue

Con el título de Un Daño Irreparable, La Criminal Gestión de la Pandemia en México, la doctora Laurie Ann Ximénez-Fryvie, jefa de laboratorio de Genética Molecular de la UNAM y doctora en Ciencias Médicas por la Universidad de Harvard, hace un análisis de la actuación de las autoridades sanitarias, desde el origen de esta pandemia, las consecuencias por actuar con retraso y los excesos de optimismo para menospreciar sus efecto.
El texto está dedicado a Fortunato Domínguez Reyes, quien falleció víctima de este mal el pasado 26 de septiembre, a los 63 años y al recuerdo de un millón 855 mil 64 personas fallecidas y también a los profesionales de la salud y científicos alrededor del mundo.
Para que no quede duda del rigor de su trabajo, que no es un efecto emocional por el fallecimiento de un ser querido, la doctora Ximénez-Fryvie explica el nombre del SARS-CoV-2, cuya siglas quieren decir Severe Acute Respiratory Syndrome (Síndrome Respiratorio Agudo Grave)
El término CoV se refiere a coronavirus y el número 2 quiere decir que se trata de la segunda especie descrita de este virus.
Respecto a la enfermedad denominada COVID-19, éste es un acrónimo de Coronavirus Disease (Enfermedad por Coronavirus) y el 19 corresponde al año en que se presentó el primer caso.
Consciente de que toda crisis es oportunidad o motivo de angustia y depresión, la autora nos relata en 202 páginas su testimonio que espera sirva de aprendizaje para, en un futuro próximo, no repetir los errores cometidos en México, los cuales han costado la vida a muchos compatriotas.
Disponible a partir del 30 de enero en librerías y en tiendas en línea y desde el 5 de febrero en todo el país.

López Gatell, manejo criminal de la pandemia.  Es un funcionario que no funciona; tiene la espalda muy flexible, y sólo sabe decir a un ignorante como López Obrador, «Sí señor, sí señor»… En la gráfica parecen burlarse de los muertos por COVID.

De acuerdo a la investigación de la doctora Ximénex-Fryvie nada de lo sucedido era inevitable, pues los resultados vividos al día de hoy son consecuencia directa de las decisiones tomadas frente a este problema.
De acuerdo al cierre del manuscrito de la autora, en el mundo se registraban 88 millones 455 mil 697 casos de COVID-19 y un millón 905 mil 177 defunciones.
El 12 de enero de 2020 China dio a conocer la secuencia genética del virus SARS-CoV-2, causante del COVID-19. Faltaba cerca de mes y medio para que en México se diera a conocer el primer caso.
La experiencia de Europa Occidental, especialmente Italia y España, era un factor clave para aprender de sus errores. Actuar tarde y con tibieza tendría un alto costo de vidas humanas.
Desafortunadamente las dos herramientas fundamentales con las cuales contábamos, como era tiempo y aprendizaje previo llegaban como en charola de plata, pero no fueron aprovechadas.
La doctora Ximénez-Fryvie recordó que no obstante que el responsable de la estrategia por parte del gobierno federal, Hugo López Gatell, contaba con las credenciales curriculares para salir airoso, optar por el lado político frente a lo sanitario, fue una mala decisión.
En su opinión, este subsecretario no es de bata, sino de chaleco, al grado de que la prensa nacional lo ha bautizado como “el Zar del Covid”, lo cual alude a su falta de experiencia en el campo, como en la jerga médica llaman a los sanitaristas a los que les tiembla el pulso a la hora de fumigar.
Para la doctora Ximénez-Fryvie está claro que la errada estrategia sanitaria de López Gatell y las cifras de muertos a causa del COVID-19 hicieron descender la imagen positiva que tenía en los medios, al grado de que ha sido denunciado formalmente por varios legisladores y actores políticos por su mal desempeño, incluso hay quienes incluyen el tema de homicidio.
A diferencia de su contraparte estadounidense, Anthony Fauci, quien en forma pública contradijo al ex presidente Donald Trump y le costó ser hecho a un lado, López Gatell ha permanecido en silencio ante los claros errores del presidente López Obrador en un tácito acuerdo de “obedecer ciegamente al presidente a cambio de obtener favores y ascensos”.
Una prueba de ello es que en agosto del año pasado, el Jefe del Ejecutivo le cedió a la subsecretaría de López Gatell el control de 13 unidades administrativas y órganos desconcentrados de la Secretaría de Salud, entre los que destacan la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), lo cual lo convierte en uno de los funcionarios más poderosos del actual gobierno, por encima del titular de la dependencia, Jorge Alcocer Varela.
La autora reconoció también su preocupación por el mal desempeño del doctor López Gatell frente a la epidemia de influenza A H1N1 en 2009, durante la administración del presidente Felipe Calderón, mismo que lo llevó a ser relegado al ostracismo burocrático por el resto del sexenio.
La autora relata brevemente el paso de López Gatell como director adjunto de Epidemiología, cargo que ocupó entre 2008 y abril de 2012, cuando decidió renunciar.
El actual subsecretario fue congelado y apartado por enredar una y otra vez los números de la nueva cepa de influenza que en 2009 llegó a nuestro país. Según cuenta un alto ex funcionario de la SSA, durante el sexenio de Calderón, López Gatell confundía fallecimientos con infectados o sospechosos de estarlo. Comenta que se encontró un desastre total en las cifras cuya recolección estaba a cargo de López Gatell.
El ex funcionario cuenta que se armó un equipo paralelo al de López Gatell, se ordenaron las estadísticas y se encomendó al epidemiólogo Pablo Kuri que se hiciera cargo como asesor en la gestión de la epidemia de influenza A H1N1.
En una semana se tuvieron las primeras cifras de casos confirmados de esa nueva gripe de origen porcino. López Gatell nunca fue destituido, pero continuó en su cargo unos años más, ignorado por la plana mayor de la SSA, por entonces a cargo del doctor José Ángel Córdova Villalobos, y relegado, pues nadie lo tomó en cuenta, hasta que finalmente renunció en 2012.
A raíz del reciente contagio por COVID-19, anunciado por el presidente López Obrador, la máxima autoridad de la pandemia pecó de ignorante cuando afirmó que “si se enfermaba de COVID-19, el presidente quedaría inmune, como la mayoría de las personas. En este caso, López Gatell olvidó que la máxima autoridad de la República es un adulto mayor con antecedentes cardiacos, hipertenso y con exceso de peso, lo cual lo ubica entre la población de riesgo.
La autora menciona lo que denominó un nuevo ejercicio de estupidez del epidemiólogo estrella, cuando el 16 de marzo pasado declaró que la fuerza del presidente es moral y no es una fuerza de contagio.
Las cifras ocultas, las interpretaciones sesgadas y las verdades a medias han sido graves, pero la autora menciona que el mayor error fue otro: para que en México -con una población estimada de 127 millones de habitantes- se pudiera dar una inmunidad de rebaño efectiva, por medio de la infección natural masiva de la población, tendrían que infectarse entre 88.9 y 101.6 millones de personas. De ellas, entre 13.3 y 15.2 requerirían hospitalización y entre 3.5 y 3.8 millones morirían.
Para acabar pronto, señala la doctora Ximénez-Fryvie, ningún manual de epidemiología propone dejar que la gente se contagie. Lo adecuado es hablar de inmunidad comunitaria, que se refiere a la adquirida por vacunas y no a dejar que la población se infecte intencionalmente, como receta el funcionario. Premonitorio a su deseo de contagio de rebaño, el 6 de octubre pasado López Gatell pronunció su frase célebre “los que fallecieron, fallecieron.
La estrategia planteada por la doctora Ximénez-Fryvie es muy simple: Uso correcto del cubrebocas, ventilación de espacios cerrados, distancia social, lavado de manos, vigilancia constante y el autoconfinamiento. Son, por ahora, las únicas estrategias a nuestro alcance para disminuir la transmisión del virus.
Al padecer de obesidad y esclerósis múltiple, en octubre del año pasado la autora se contagió. Supone que la razón por la cual su caso no se complicó demasiado, sobrevivió con muy pocas secuelas y no transmitió la enfermedad es porque llevaba una vigilancia diaria de sus signos básicos como oximetría, pulso, temperatura, detectó muy a tiempo la enfermedad y se aisló por completo, además de que recibió en casa un tratamiento muy oportuno.
Durante una invitación para una entrevista con Adela Micha, la doctora Ximénez Fyvie llevaba su cubrebocas, gel y todo lo necesario para protegerse. Tanto la producción como Adela le insistieron que se quitara el cubrebocas. Después de un rato de discusión, la forzaron a quitárselo. Al final, la propia Adela le dio un abrazo.
¿La consecuencia? Adela dio positivo a Covid y quién sabe quién más de la producción se contagió.
Entre las secuelas que menciona la doctora Ximénez Fryvie son episodios de confusión, pérdida de la memoria a corto plazo, mareo y cansancio permanente.
“Covid es una enfermedad cruel que se padece en soledad y provoca sentimientos de mucha angustia e incertidumbre. Muchos no han sido afortunados como yo y continúan padeciendo las secuelas de la enfermedad, meses después de haber contraído la infección o, peor aún, han fallecido”
Uno de los mentores de López Gatell, Carlos Castillo Salgado ha dicho que a pesar de contar con experiencia en brotes infecciosos, el funcionario de López Obrador ha dejado que la política interfiera en las políticas sanitarias. “Les va mucho mejor a los países que incorporan las recomendaciones de los especialistas”
En lugar de renunciar a su puesto, como hicieron a principio de año dos ministros de Salud del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, López Gatell sigue en funciones, sin corregir el rumbo de una política sanitaria que, a todas luces, no hace más que perder vidas, pero que cuenta con la anuencia presidencial.
Sin embargo, tarde o temprano, advierte la autora, vendrá la rendición de cuentas. La historia no suele tratar con amabilidad a los científicos que, en pro de un bien común malentendido y faltando a la ética que su profesión demanda, han abusado de su poder y posición, arriesgando o sacrificando la vida de personas.
La pandemia ha traído sufrimiento y pérdida a nivel mundial, en una escala sin precedentes, pero ha exhibido también el valor, la calidad humana y el deseo de no instalarse solo en la crítica, sino aportar algo para coadyuvar a salvar vidas y dar tratamiento gratuito a gente con síntomas de COVID-19.
A ello obedece la creación del organismo Salvemos Con Ciencia, mismo que en sus orígenes sirvió para salvar la vida de la doctora Ximénez-Fryvie.
Salvemos Con Ciencia cuenta ahora con 42 voluntarios y más de 70 médicos y psicólogos que se han sumado a esta plataforma de atención temprana de pacientes con COVID-19.
En el mundo la tasa de letalidad es del 2.2 por ciento y en México es del 8.8.
La política no puede derrotar a la ciencia, pero puede ignorarla y pagar un alto precio por ello.
Un Daño Irreparable, La Criminal Gestión de la Pandemia en México, de la doctora Laurie Ann Ximénez-Fryvie, de editorial Planeta es un buen análisis y aportación para corregir el rumbo en nuestro país.

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