Adrián Chavarría Espinosa / 

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En las muy anticipadas e, insisto, ilegales precampañas de los aspirantes de Morena –y muy seguramente candidatos a gobernadores para las elecciones del próximo año–, donde ya se han resuelto diez de las 17 designaciones de los eufemísticamente llamados “Defensores de la Transformación y la Soberanía Nacional”, pero en forma contraría a lo registrado en el anterior sexenio, ahora se han presentado inconformidades y quejas, no solo de los aspirantes que quedaron en el camino, sino entre los mismos partidos participantes.

Sucede que desde hace varios periodos electorales los partidos Verde y del Trabajo han sido aliados Morena para conformar la mayoría calificada en ambas cámaras a fin de aprobar iniciativas de reformas constitucionales. Pero, por lo visto hasta el momento, resulta muy probable que esa integración ya no se repetirá totalmente en el 2027.

Hasta el momento los aparentemente mejores favorecidos mediante encuestas internas –cuyos resultados no se han hecho públicos– para ser considerados como ganadores son Nora Ruvalcaba, en Aguascalientes; Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche; Rosa María Bayardo, en Colima; Beatriz Mojica, en Guerrero; Carlos Torres Piña, en Michoacán; Santiago Nieto, en Querétaro; Imelda Castro, en Sinaloa; Julieta Ramírez, en Baja California; Eugenio “Gino” Segura, en Quintana Roo; y Verónica Díaz, en Zacatecas. Las asignaciones faltantes son las de Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala.

Pero en todas las designaciones, en mayor o menor medida, se han expresado quejas e inconformidades aunque también debe admitirse que varios aspirantes han mostrado disciplina y aceptan su derrota pero otros, tanto políticos como partidos, han rechazado los resultados y expresado de varias formas su rechazo a los resultados de las mencionadas encuestas.

Por ejemplo, en Colima cuando Morena designó como “coordinadora” a Rosa María “Rosy” Bayardo Cabrera, cercana a la gobernadora Indira Vizcaíno, el PT no estuvo en el acto cuando fueron presentados los “ganadores” en Aguascalientes y Campeche; posteriormente, líderes petistas en el estado desconocieron públicamente la decisión al afirmar que el proceso aún no había concluido y Morena se había adelantado unilateralmente.

De los estados más conflictivos destaca Guerrero, donde la designación de Beatriz Mojica Morga abrió varios frentes como la inconformidad de aspirantes morenistas y el rechazo del Partido del Trabajo. Incluso Victoriano Wences Real, líder petista y aspirante a la nominación, desconoció la designación y cuestionó que el PT no hubiera tenido acceso a la metodología, a la empresa encargada de la consulta ni a los resultados. Además, propuso una nueva medición con una compañía independiente, solo entre él y Mojica. Incluso, adelantó que las estructuras petistas discutirán su ruta electoral, si es que Morena mantiene su decisión.

A lo anterior se suma Abelina López, alcaldesa con licencia de Acapulco, quien cuestionó el proceso. Ahora, si opta por abandonar Morena, deberá buscar la ruta independiente o convencer a adversarios y aliados inconformes de cerrar filas en torno a ella y, pese a presumir un gran apoyo popular, por su cuestionado gobierno municipal difícilmente ganaría en las urnas.

Aunque también se rumora que estas inconformidades serían una forma de presión hacia la dirigencia de Morena, para negociar que ella repita en la alcaldía de Acapulco, así como dos diputaciones locales y una federal para políticos afines o para a ella misma.

Además, está el factor Félix Salgado Macedonio, quien por la regla del nepotismo no participó en la sucesión de su hija, la gobernadora Evelyn Salgado, ya que antes de las designaciones organizó movilizaciones populares para mostrar su músculo político y manifestar que buscará incidir, primero en la campaña y, después, en la administración morenista estatal.

Respecto a Zacatecas, tras la designación de Verónica Díaz Robles, senadora con licencia y cercana al grupo de los Monreal, y sin concretarse la fractura existen evidencias de las diferencias políticas. En el “destape” hubo gritos de simpatizantes inconformes de “fuera el monrealismo” y “no al nepotismo”. A este evento tampoco acudieron la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, destacada dirigente nacional del PT, el diputado morenista Ulises Mejía Haro ni el legislador y aspirante del Verde, Carlos Puente, aunque este último informó que atendía un problema de salud.

En Quintana Roo, donde el electo fue Eugenio “Gino” Segura, senador con licencia y exsecretario de Finanzas del gobierno de Mara Lezama, actual mandataria, se impuso entre otros a Rafael Marín Mollinedo, exdirector de Aduanas y político cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuyos seguidores también emitieron expresiones de “fraude”.

Ahora aún faltan siete casos para designar a los “defensores” estatales morenistas, pero por lo visto se confirma que los discursos de unidad conviven con las disputas locales por las encuestas, cuyos resultados completos no siempre son públicos. Ante ello, la dirigencia nacional encabezada por Aridana Montiel Reyes, insiste en la transparencia y la legitimidad de los procesos, aunque voces críticas dentro y fuera del partido exigen mayor apertura y claridad.

Montiel Reyes advirtió que en ningún estado con coordinador ya designado se aplicará una segunda encuesta, mientras que por su lado Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, descartó una fractura con el PT ante la ausencia de sus representantes en los anuncios de sus “defensores”.

En resumen, no puede asegurarse que Morena terminará sin fracturas ni a su interior ni con sus aliados y de no prosperar positivamente la “operación cicatriz” en los casos en conflicto, entonces podría tener serios reveses en las elecciones del 2027, lo cual incluso podría afectar la integración de la futura Cámara de Diputados, por lo que las posibles iniciativas presidenciales, incluso las constitucionales, podrían fracasar por falta de consenso.

Otro aspecto relevante es que, hasta el momento los diferentes perfiles calificados como cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador para las candidaturas morenistas, lo cual podría interpretarse como otra acción de la presidenta Claudia Sheinbaum de sacudirse la influencia del político tabasqueño en su gobierno.