Gato de Barrio /
De acuerdo con lo informado por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), a través del Fideicomiso MEXCAT se realizó el pago de las Notas Preferentes Garantizadas 4.250% con vencimiento en 2026 (Bono 2026), por un monto de 565.9 millones de dólares, con lo que el saldo total de la deuda se redujo a tres mil 152 millones de dólares, lo cual puede considerarse como el Fobaproa morenista.
El Fondo Bancario de Protección al Ahorro, conocido como Fobaproa, se originó en la crisis financiera de los años noventa, cuando para evitar el colapso del sistema bancario de 1995, tras el “error de diciembre”, el gobierno federal lo activo para proteger los ahorros ciudadanos a fin de garantizar la continuidad del sistema de pagos, medida impugnada por la oposición y que ha sido impugnada constantemente por los gobiernos de Morena.
Ahora, el reciente pago realizado a través del Fideicomiso MEXCAT es para cubrir la deuda generada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando se canceló la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en el exlago de Texcoco, cuyo costo sería cubierto con el pago por los viajeros aéreos de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), pero ahora se utiliza para cumplir con ese compromiso financiero.
Esta decisión ha generado otros problemas, como el hecho de que por canalizar los ingresos del TUA al pago, se deben destinar más recursos a mantener operable a un aeropuerto capitalino obsoleto e insuficiente para las actuales necesidades, además de dedicar otros más para hacer funcional al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Si bien es cierto que no puede compararse el adeudo del Fobraproa con el de MEXCAT, si se convierten los 565.9 millones de dólares –calculados con un tipo de cambio interbancario de alrededor de 18.59 pesos–, equivalen a cerca de diez mil 522 millones de pesos mexicanos, mientras que la deuda total asciende a tres mil 152 millones de dólares, equivalentes en estos momentos a aproximadamente 58 mil 610 millones de pesos.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en diciembre de 2021, la deuda del Fobaproa –integrada por los pasivos del IPAB (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (sustituto del Fobaproa original) y del programa de apoyo a deudores de la banca llegó a un billón 40 mil 507 millones de pesos, suma cubierta por los contribuyentes.
Entonces, se podrá argumentar que la nueva deuda creada por la autollamada Cuarta Transformación no es equiparable con la del Fobaproa, pero en estos momentos donde el gobierno federal no sabe de dónde sacar recursos para cubrir sus necesidades, en especial para los programas sociales, esos diez mil 522 millones de pesos le servirían de gran ayuda.
De esta forma la deuda contratada en el mercado para fondear la construcción del NAIM ascendió en 2016 a seis mil millones de dólares, de los cuales ya se han recomprado casi dos mil 850 millones de dólares en bonos. Se explicó que el pago fue gracias a la recuperación del número de pasajeros del aeropuerto tras la pandemia por Covid-19, con tasa de crecimiento anual promedio del 4% en el periodo 2021-2025, a los permisos otorgadas en 2025 y 2026 para elevar la capacidad operativa, pasar de 43 a 46 operaciones por hora y a la apreciación del peso. Pero de alterarse alguna de estas condiciones, el pago se vería comprometido.
Aunque el Fobraproa ha sido ampliamente criticado por el costo que debemos pagar todos los contribuyentes, de no haberse aplicado las negativas consecuencias económicas y financieras para México hubieran sido gravísimas, pero el adeudo por el pago del NAIM no resultaba necesario, pero se generó por el capricho lopezobradorista de cancelar una obra que hubiera resultado mucho más benéfica que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.



































