Gato de Barrio /

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Cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dominaba el panorama político nacional, la oposición de entonces criticaba que el 1° de septiembre, cuando el presidente en turno rendía su informe anual de actividades, donde todo eran loas y alabanzas, incluso era día de fiesta en el país ya que se suspendían desde clases hasta las actividades laborales.

Entonces resultaban épicos los traslados desde la Cámara de Diputados –ya fuera desde la antigua sede de Donceles, el Palacio de Bellas Artes o el Palacio Legislativo de San Lázaro–, hacia Palacio Nacional, donde el “pueblo” agitaba banderitas a su paso mientras caía una lluvia de confeti y el mandatario, a bordo de un auto descubierto, saludaba y agradecía los vítores. Por eso a esa fecha los opositores le llamaban “El Día del Presidente”.

Ahora, cuando Morena es el principal partido en México, las cosas no han cambiado, ya que la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que durante septiembre recorrerá las 32 entidades del país, a fin de rendir igual número de informes para estar más cerca de su “pueblo”. Entonces, la celebración podría pasar a denominarse “El Mes de la Presidenta”.

Anteriormente, cuando el Jefe del Poder Ejecutivo llegaba a Palacio Nacional, entonces iniciaba lo el llamado “besamanos”, es decir cuando las fuerzas vivas –gobernadores, senadores, diputados federales y senadores, así como empresarios y líderes sindicales–, le reconocían y agradecían sus acciones y apoyos, acción que podía prolongarse por horas.

En tiempos actuales ya no es necesario acudir a Palacio Nacional, vasta con recurrir a las redes sociales –Facebook, Instagram o “X” (antes Twitter)– para difundir las felicitaciones y parabienes para que todo el mundo conozca que los morenistas mantienen su lealtad a la mandataria, aunque en los hechos no acaten ni sus recomendaciones o instrucciones.

De igual forma, los medios impresos se llenaban con desplegados de felicitación y loas de las citadas “fuerzas vivas”, donde se pagaban planas enteras, mientras que empresarios y políticos se esforzaban en expresar los mejores calificativos aprobatorios. Ahora es suficiente con difundir en redes sociales un “Pronunciamiento de las Gobernadoras y Gobernadores de la Cuarta Transformación”, firmado por todos los mandatarios estatales para cumplir ese requisito.

También se implementaban las llamadas “cadenas nacionales”, donde las emisoras de radio y televisión difundían simultáneamente cada uno de los detalles del informe presidencial, por lo cual ese mensaje llegaba a todos los rincones del país. Ahora, cuando gracias a internet puede ser omitido, al captarse señales de emisoras de todo el mundo, hasta canales vía streaming, en estos días para su difusión oficial resultan suficientes los canales de radio y televisión, propiedad de los gobiernos federal y estatales, así como las reiteraciones en sus correspondientes noticieros.

Respecto al informe mismo, antaño los medios informativos llenaban sus espacios con notas de cada uno de los temas revisitados –desde economía, pasando por deportes, cultura, política interna, relaciones internacionales, hasta el mensaje final, donde el presidente “daba línea” de lo que le interesaba resaltar–, ahora realmente no existe nada novedoso, incluso el informe presidencial podría calificarse de ser una conferencia mañanera más, donde cotidianamente se dan a conocer temas que interesan a la mandataria.

Y ahora, cuando ese informe presidencial se extienda a casi todo septiembre, podrá ser llamado correctamente como el “Mes de la Presidenta”. En conclusión, lo ejecutado durante los sexenios priistas no solo ha sido superado, también ha sido perfeccionado.