Adrián Chavarría Espinosa /
Con los ajustes establecidos por las autoridades electorales a los dos nuevos partidos políticos nacionales – justos o incorrectos, pero ya aceptados–, los cuales buscarán por lo menos obtener el 3% de votos válidos en los comicios federales del 2027, donde se renovará la Cámara de Diputados, aunque sin alianzas o coaliciones para obtener su registro definitivo.
De los cuatro los organismos finalistas para ese registro condicionado, las solicitudes de México Tiene Vida y Que Siga la Democracia fueron rechazadas por diversas irregularidades, mientras que las de los partidos PAZ, y Somos México fueron avalados, por ello tendrán recursos públicos para el reto de sobrevivir y seguir vigentes en los comicios del 2030.
De esta forma serán en total ocho fuerzas nacionales serán las que aparecerán en las boletas del próximo año, donde también competirán PAN, PRI, Partidos del Trabajo y Verde, Movimiento Ciudadano y Morena.
Los procesos de aceptación de los dos nuevos partidos han sido diferentes, aunque a ambos se les ordenó cambiar de nombre al ser considerados inadecuados. Respecto al finalmente llamado PAZ, originalmente se llamaba Construyendo Sociedades de Paz, pero como sus iniciales coincidían con las de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), para evitar posibles confusiones o manejos políticos inadecuados se ordenó fuera modificado.
Asimismo, uno de los principales impulsores de este instituto es Hugo Eric Flores Cervantes, quien además de mantener vínculos con sectores conservadores y Provida, ha liderado los desaparecidos partidos Encuentro Social y del Encuentro Solidario –por no alcanzar el mínimo del 3% de votos–, ha encontrado en la política una forma de vida, al grado de que recientemente y de forma simultánea se desempeñaba como diputado federal de Morena.
Respecto a Somos, organización emanada del movimiento social conocido como Marea Rosa, actualmente es presidido por Guadalupe Acosta Naranjo, el cual busca consolidarse como una alternativa opositora con un discurso centrado en la justicia social, los derechos humanos y la participación ciudadana, con la participan tanto de exmilitantes de otros partidos como de investigadores, analistas y exfuncionarios electores, quienes en conjunto pretenden impulsar mejores condiciones políticas y sociales para todos los mexicanos.
Respecto al nombre Somos México, por mayoría la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó la decisión del Instituto Nacional Electoral (INE) de obligarlo a cambiar su denominación, emblema y colores distintivos bajo el argumento que la combinación de las palabras “Somos” y “México” podía generar una apropiación simbólica de la identidad nacional y llevar al electorado a considerar que el partido representa al país en su conjunto, además de existir similitudes entre su emblema y los usados por los partidos locales Fuerza por México en Tlaxcala, Puebla y Baja California Sur.
Ante tal situación y tras asegurar que la orden de cambiarles el nombre llegó desde Palacio Nacional y que para ellos ser llamados oposición es “un timbre de orgullo”, Acosta Naranjo reveló su nueva propuesta para ahora identificarse como “Somos”.
Tras describir su nuevo diseño –consistente en un fondo blanco con letras en rosa e incorporar la silueta de la República Mexicana–, expresó: “Nosotros cumplimos estrictamente con la resolución del INE. Y por eso conservamos la palabra Somos y ponemos de manera preponderante el color blanco, aunque nuestras letras seguirán siendo rosas”.
Acosta Naranjo recalcó que con el anterior nombre se les acusó de adueñarse del país. Por ello inquirió: “¿qué somos? Yo le respondo: Claudia, ustedes son autoritarios, ustedes no respetan la pluralidad. Autoritarios eso es lo que son, pero no nos van a detener”. Por lo cual pidió al INE “que los dejen trabajar” para prepararse rumbo al Proceso Electoral 2026-2027.
Al menos recuerdo un caso donde a un partido se le obligó a alterar su emblema. Fue en 1989 con el primer logotipo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuando su diseño consistía en un sol mexicano estilizado con un círculo central rojo y 16 rayos perimetrales que alternaban los colores verde y rojo, acompañados de las siglas del partido también en rojo.
Fue el PRI quien presentó una queja formal ante la entonces Comisión Federal Electoral, bajo el argumento legal de que el uso del verde y el rojo en su emblema generaba una probable confusión con los colores nacionales y, además, de los suyos, lo cual contravenía las normas electorales de la época.
Ante ello el PRD retiró los colores verde y rojo por lo cual su primer logotipo oficial aprobado y utilizado formalmente entre 1989 y 1993, únicamente presentaba el trazo negro con fondo blanco. Fue hasta mediados de la década de los noventa, entre 1993 y 1996, cuando modificó sus estatutos para incorporar el icónico fondo amarillo sol como su color institucional definitivo, buscando un contraste claro para no generar disputas con otros partidos políticos.
Ahora resta esperar a que formalmente inicie tanto el proceso electoral federal, así como para elegir a 17 gobernadores y a cientos de diputados locales y ayuntamientos, aunque varios partidos ya iniciaron ilegalmente sus “preprecampañas”, incluso sin presentarlos formalmente como candidatos ya definieron quienes serán sus abanderados para mandatarios estatales.
Ya después se analizará cómo se preparan los ocho institutos participantes y la presentación de sus ofertas políticas, para ver si ofrecen algo nuevo o lo mismo de siempre.









































