También la Iglesia cuida la salud de sus feligreses

Maullidos Urbanos Eventos religiosos y la «nueva normalidad»

 

Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Ante de la el anuncio de la Arquidiócesis Primada de México por la probable reapertura de las iglesias el próximo trece de julio, al menos en la Ciudad de México, ya se preparan medidas para el desarrollo de las diferentes ceremonias religiosas, como misas diarias y dominicales, la primera comunión, bautizos y bodas, principalmente, donde deberán desinfectarse las áreas comunes o más concurridas y proporcionar gel antibacterial a los asistentes.

Inicialmente quienes acudan a misa deberán portar cubrebocas; en el saludo de la paz, que en ocasiones se extiende a un abrazo, deberá ser cancelado; en bodas se deberá guardar la sana distancia, por lo que no se deberán dar besos ni abrazos tanto entre los nuevos matrimonios como entre familiares e invitados.

Quienes participen en los matrimonios como padrinos de arras, anillos y lazo, deberán transportar esos artículos en cajas debidamente desinfectadas y sólo manipularlos con las manos limpias; además se recomendará a novios y asistentes no portar objetos como corbatas y joyas, por ser considerados como reservorios del virus.

En los bautizos deberán omitirse varias partes de la ceremonia para mantener el mínimo contacto entre los sacerdotes y las personas, como colocar en la frente la señal de la cruz en la frente del bautizado, ni permitir el contacto entre el sacerdote y el bautizado en el rito del Effetà, es decir cuando el sacerdote expresa una oración y toca con su pulgar oídos y boca del niño.

Para la confesión se deberán cumplir varios requisitos donde el sacerdote como el penitente deberán portar cubrebocas y guantes; si el acto se desarrolla en un espacio cerrado, entonces deberá mantenerse una distancia de al menos metro y medio entre ambas personas, además estar separados por un acrílico.

Todas estas medidas, con dificultades, pero podrán cumplirse. Donde será difícil es en limitar el aforo a las iglesias, que en la fase naranja del semáforo sanitario deberá limitarse al 30% de su capacidad y cuando pase a amarillo se permitirá la asistencia del 60% de los fieles.

Lo problemático será limitar la asistencia de la feligresía a las misas. Véase, por ejemplo, lo sucedido cada día 28 en la iglesia capitalina de San Hipólito, cuando gran cantidad de seguidores de San Judas Tadeo se concentran en sus rejas que se mantienen cerradas.

Probablemente será necesario apelar a la conciencia de los feligreses para que no acudan a las iglesias mientras se mantengan los colores naranja y amarillo y esperar a la fase verde para participar en la misa, aunque eso sí, con cubrebocas, para evitar posibles contagios.

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