Gato de Barrio /
Aunque desde la semana pasada Guadalupe Taddei había reiterado que de ninguna manera dejaría su cargo de consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, sorpresivamente y a través de un comunicado institucional el domingo anunció que al día siguiente presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputados, hecho que debe resolverse de la mejor manera posible para la democracia, cuando ya inició el proceso electoral del año próximo.
No es la primera vez que un titular del Instituto Federal Electoral (IFE), ahora Instituto Nacional Electoral (INE), renuncia al cargo, pero en los casos de Luis Carlos Ugalde Ramírez, quien dimitió tras las elecciones de 2006, y de Leonardo Valdés Zurita, quien salió tras los comicios de 2012, fueron por presiones políticas, en particular por parte de las organizaciones de oposición, aunque posteriormente se mantuvieron activos en diversas actividades políticas.
Ahora, con Taddei –quien tristemente pasará a la historia no solo como la primera mujer en asumir la titularidad del INE, sino por los cuestionamientos sobre presuntos malos manejos personales–, se le sumaron objeciones tanto por su actuación en el cargo como en el manejo administrativo, tanto por nombramientos de funcionarios como por adquisiciones de materiales.
Cabe recordar que el 31 de marzo de 2023, tras haber sido designada Taddei, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador la consideró como una funcionaria íntegra y con experiencia. No solo dijo que era “una mujer experimentada. Vean su trayectoria”, mencionó que sin conocerla personalmente, sí a varios integrantes de su familia, por lo que aseguró que se trataba de personas “progresistas”, “demócratas” y honestas. Insistió en que era “una mujer íntegra”, incapaz de actuar como Lorenzo Córdova, el presidente saliente.
Taddei recibió un apoyo total por parte de la administración federal y por los legisladores morenistas, quienes incluso le otorgaron poderes más allá de los normales, a fin de sin necesidad de contar con el voto de los consejeros, pudiera nombrar directamente a funcionarios responsables de áreas sustantivas, lo cual le generó posteriores problemas.
Ahora, los diez consejeros electorales deberán elegir entre ellos a un presidente provisional para continuar con la operatividad del órgano electoral. Y, una vez recibida la renuncia en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, dijo que la designación definitiva tomará entre cuatro y cinco semanas.
Después, un comité evaluador integrará una lista de cinco personas mejor calificadas para ocupar el cargo, la cual se entregará a la Jucopo a fin de que entre los grupos parlamentarios se defina una propuesta para ser sometida a votación del Pleno, donde para elegir al nuevo presidente del INE será necesario el apoyo de las dos terceras partes de los legisladores presentes. De no existir acuerdo, entonces se recurrirá a una insaculación, como sucedió en 2023 para elegir a Taddei como consejera presidenta del organismo electoral.
Entonces el centro del problema será, primero, proponer a cinco personas que resulten confiables para elegir a una de ellas. Decir confiables significa que resulte lo más lejano posible a situaciones o intereses partidistas, en particular de Morena, tras haberse experimentado lo sucedido con Taddei, quien regularmente se mostró favorable al actual partido mayoritario.
Aunque suena el nombre de Arturo Chávez López –designado los diputados consejero electoral en abril de 2026, junto con Blanca Cruz García y Frida Denisse Gómez Puga–, sería el menos indicado por ser quien tiene la menor experiencia en materia electoral. Se le menciona como probable relevo por ser un político cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Incluso Chávez López es maestro en Sociología Política y profesor de tiempo completo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); su anterior responsabilidad fue como director general de Talleres Gráficos de la Nación. Por ello sería un error tan solo considerarlo.
Lo recomendable sería que el designado como nuevo consejero presidente del INE revierta las negativas decisiones de Taddei y propugne por la toma de decisiones de forma colegiada, entre otras tomar las medidas necesarias para frenar las ilegales campañas proselitistas anticipadas.
Serían decisiones para beneficiar tanto a la democracia mexicana como al proceso electoral del 2027, mismo que ya está en marcha. Además, resulta indispensable para otorgar confianza y credibilidad para quienes acudiremos a las urnas el primer domingo de junio de 2027.





































