Adrián Chavarría Espinosa /

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Tristemente muchos mexicanos buscan el camino fácil para alcanzar sus propósitos, ya sea mediante “coyotes” para concluir trámites oficiales de todo tipo, o a través de trampas para evitar supuestos exámenes “difíciles” y lograr ser inscritos en escuelas de calidad, en las cuales aparentemente mediante ese tipo de prácticas obtener un título profesional.

Lo acabamos de atestiguar en el examen de admisión al nivel superior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual por primera vez se aplicó a distancia vía internet pero donde gran cantidad de aspirantes recurrieron a diversas actividades irregulares a fin ppoder ingresar a alguna de las carreras impartidas en la Máxima Casa de Estudios del país.

Los interesados en ser inscritos ya fuese en escuelas y facultades ubicadas en Ciudad Universitaria o también en campus de las Facultades de Estudios Superiores en Acatlán, Cuautitlán Izcalli, Iztacala, Aragón y Zaragoza, para lo cual recurrieron no solo al uso indebido de celulares, tabletas y computadoras con acceso a la Inteligencia Artificial, también acudieron a “servicios” ofertados en internet, donde garantizaban aprobar el examen de ingreso, aunque para ello el interesado tuviera que desembolsar varios miles de pesos.

Lamentablemente las autoridades universitarias confiaron en la buena fe de los aspirantes y hasta que salieron los resultados fue cuando se detectaron irregularidades en los resultados al incrementarse sensiblemente el número de quienes presentaron el examen con aciertos que rebasaron los promedios de años anteriores.

Por tal razón las autoridades universitarias convocaron a un comité técnico integrado por especialistas para buscar la mejor solución posible. La recomendación fue aplicar un examen de control, donde participarían no solo quienes obtuvieron los “aciertos” en demasía, también alcanzaron resultados promedio aprobatorios en años anteriores.

Aunque se convocó a casi 59 mil aspirantes a presentarse al nuevo examen, solo el 80% de ellos descargó su comprobante para presentar la prueba; de ese total cerca de 80% finalmente asistió. Es decir, aproximadamente acudieron el 62.9% de los aspirantes. Por supuesto hubo protestas de quienes habían aprobado el examen de ingreso y rechazaban el de control, incluso varios solicitaron un amparo, pero ninguna de esas acciones legales prosperó.

Aun así, hubo nuevos intentos de trampa. En los tres días que se aplicó el examen en la Ciudad de México, al menos 22 aspirantes fueron detectados cuando con su celular intentaron tomar fotos de las preguntas o al ir al baño buscar respuestas en internet; otros recurrieron a lentes con cámara integrada, incluso alteración en documentos y suplantación de personas. Es más, cuando se revisen los resultados entones se podrán detectar a otros tramposos.

Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, aclaró que a quienes se les suspendió la aplicación, tienen derecho a una revisión de su caso y, en caso de ser un error atribuible a la institución, su derecho al examen se les restituiría antes de la publicación de resultados, la cual deberá ser en la última semana de agosto.

También anticipó que más de la mitad de los aspirantes tendrá un lugar en la UNAM y, respecto a la solicitud de la presidenta Claudia Sheinbaum de hacer un ejercicio de austeridad para abrir más espacio a los estudiantes, el rector Lomelí respondió que “la universidad ha hecho un esfuerzo de austeridad en los últimos años importante”; no obstante, tiene más de ocho años en los cuales “el presupuesto no ha crecido en términos reales”.

Destacó que “la universidad ha hecho un esfuerzo de austeridad en los últimos años importante” y, aunque el presupuesto ha incorporado incrementos equivalentes a la inflación estimada, no siempre coincide con la real; por ello la institución ha tenido menos recursos. “aun así se ha hecho un esfuerzo importante por mantener la matrícula e incluso por aumentarla”.

Lomelí planteó que una alternativa es reorientar a los interesados hacia carreras de menor demanda, donde existen lugares que no son utilizados pero que ya existen: “carreras que sí están muy saturadas y para poder ampliar su capacidad pues, sinceramente, tendríamos que invertir más en espacios e infraestructura para garantizar una educación de calidad”.

Asimismo, el rector explicó que se esperará a terminar todo este proceso y esperar las conclusiones del comité técnico para determinar qué hacer en futuros exámenes de admisión sin descartarse volver al tipo presencial,

El interés por ingresar a la UNAM se debe a ser una institución con gran prestigio, incluso a nivel internacional, como lo demuestran dos análisis que la colocan como la principal institución de educación superior de México y una de las más destacadas de América Latina, al tener indicadores competitivos tanto en producción científica como en la difusión internacional del conocimiento que genera su comunidad académica.

Una es la ARWU 2026, del Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, que ubicó a la UNAM en el rango 201-300 entre las mejores universidades del mundo. La otra es el Ranking Webometrics, que ubicó a la UNAM en el sitio 127 a nivel mundial entre cerca de 32 mil instituciones de educación superior de más de 200 países.

Muchos de quienes ingresaron a la UNAM y realizaron su carrera con trampas, son quienes no lograron obtener los conocimientos necesarios para ejercer adecuadamente su especialidad y, finalmente, se desempeñan como taxistas, meseros, agentes de ventas, vendedores ambulantes, entre otras actividades –con todo respeto a esos trabajadores que hacen todo lo posible para subsistir diariamente de forma honrada–, pero es ahí donde finalmente tienen el pago a sus fraudes escolares.