Antonio Juárez
Ahora sí que hay verdadero nerviosismo entre los morenistas comenzando por la señora presidenta, que en repetidas ocasiones ha salido a los medios a defender al desaparecido gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de los señalamientos directos efectuados por el presidente de Estados Unidos, de deberle el cargo al crimen organizado, y haber obtenido el cargo luego de múltiples hechos de levantones, secuestros, extorsión y amenazas de muerte a todos aquellos pudieran estorbar para que Rocha Moya se quedara con la gubernatura, pues ya existía el compromiso de que los iba a “dejar trabajar” en lo suyo.
Las consecuencias fueron que ya sentado en la silla entregó puestos de importancia, los que le pidieron, los miembros del crimen organizado, y eso ha derivado actualmente en que la acusación de Estados Unidos de la existencia de un narcogobierno, involucra además a otras nueve personas, que tampoco se sabe dónde andan.
En una columna anterior ya había comentado que mal hace la presidenta Sheinbaum en salir en la defensa de los acusados, y ha recurrido a explicaciones presuntamente legales que carecen de toda validez y que sólo pretenden justificar ante los ojos de los mexicanos, pero sobre todo, ante la justicia estadunidense, que tiene una razón para no proceder ante la petición de extradición que se le formuló, porque esa petición tiene un plazo de vencimiento legal, y en cuanto se cumpla, al no entregar a los indiciados para someterlos a juicio, se abre el período en el que, bajo la declaración de que son “terroristas” las fuerzas del gobierno de Trump podrán entrar por ellos a México.
Ya advirtieron que Rocha Moya sólo es el primero de la lista, en la que ya hay cualquier cantidad de nombres, señalados por los mismos motivos: haber obtenido el poder no por el voto, sino por las presiones de los cárteles sobre dirigentes y ciudadanos de oposición.
Un ejemplo cercano es lo acontecido en Valle de Bravo, donde una exitosa deportista, candidata priista a presidenta municipal, Zudikey Rodríguez, fue amenazada de muerte, y “levantada” para que abandonara la campaña, porque los criminales querían que ganara la candidata de Morena, PT y PVEM, Michel Núñez Ponce, lo cual finalmente ocurrió. Es tan lamentable el parecido con lo que ocurrió en Sinaloa, que hasta parece “modus operandi”…
Por otra parte, una “joyita” verdadera resultó la expresidenta municipal de Tecámac y actual senadora morenista Mariela Gutiérrez Escalante, nada más lejos de la realidad que las mentiras dichas por la expresidenta municipal y actual senadora, quien no sólo quedó en evidencia por haber aplicado una política de exterminio sistemático de perros durante su gestión como alcaldesa, sino que ahora han salido a la luz pública evidencias de sus relaciones cercanas con algunos sujetos que están identificados en la región oriente de la entidad como miembros del crimen organizado, por ejemplo, el ya famoso “grupo de los 300”cuyas actividades incluyen el secuestro, la extorsión y los asesinatos. Ya con eso tiene bastante quehacer la gobernadora Delfina Gómez, que se vería muy mal si se dedicara a defender delincuentes, que se manejan al estilo Rubén Rocha Moya, pues la ciudadanía está harta de la política morenista de los “Abrazos, no balazos”.
Cuídesde mucho y, nos leemos.


































