Gato de Barrio /

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Como ha sucedido desde hace años, en lo que de ninguna forma puede no sólo no aceptarse, sino debe cancelarse, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), volvió a salir a las calles ciudades de Guerrero, Chiapas, Oaxaca y, principalmente, en la Ciudad de México, para insistir en sus demandas –por diversas razones, imposibles de cumplir–, como son abrogar la Ley del ISSSTE, aumento del 100% al salario base y anular la reforma educativa.

Por supuesto, para desarrollar no solo el paro de labores también realizan marchas, bloqueos y cierres viales y carreteros, abandonan sus responsabilidades magisteriales y a sus alumnos, gran parte de ellos originarios de los estados del interior del país con mayores rezagos económicos y sociales, lo cual repercute en un bajo aprovechamiento académico.

Pese a que los disidentes saben de antemano que sus demandas no serán atendidas, eso es que rechazan cualquier negociación con los titulares de las secretarías de Educación Pública (SEP) y de Gobernación (Segob), al considerarlas incapaces de solucionar sus solicitudes, por lo que exigen entablar diálogo directo con la presidenta Claudia Sheinbaum, incluso amenazan con intensificar sus acciones de no ser recibidos en Palacio Nacional.

Aunque el paro de 72 horas de la CNTE estaba programado para terminar el viernes 20 de marzo, no solo advirtió que seguirá el plantón en el Zócalo de la CDMX, también para presionar amenaza con efectuar protestas durante la inauguración del Mundial de Futbol 2026. Pero la verdad es que de ninguna forma se pueden cumplir con todas las demandas gremiales.

En su conferencia del jueves, la presidente Sheinbaum criticó las manifestaciones y bloqueos del magisterio, reiteró que varias demandas como el aumento del 100% al salario base, no pueden atenderse por falta de presupuesto público y recordó que se busca la mejor manera de apoyar al magisterio. Sobre la reunión directa, dijo que en 2025 se había acordado una reunión con líderes de la CNTE, pero al “no llegar”, asignó la atención a la SEP y la Segob.

Por lo anterior se volverá a repetir el ya conocido “diálogo de sordos”, donde ninguna de las partes insiste en sus posturas, sin ceder ni siquiera un milímetro. Por ello, es de preverse que el plantón de disidentes en el Zócalo capitalino se extienda no solo durante marzo, incluso podría prolongarse hasta después de Semana Santa, sin descartar cumplan sus advertencias de intentar boicotear la inauguración del Mundial de Futbol.

Si bien, un argumento para obligar a los disidentes a regresar a impartir clases, es que al tercer día de ausencia de su centro de trabajo se les puede rescindir el contrato y ser suplidos por otros maestros dispuestos a trabajar, aunque existen recelos de las autoridades para llegar a aplicar ese tipo de medidas, pero las autoridades deberán tenerlo presente en caso de que insistan en boicotear la inauguración del Mundial de Futbol.

Sin embargo, hay un factor que han ignorado las partes en conflicto y debería tener la mayor importancia posible: la preparación académica los alumnos que han quedado sin clases. Ellos son los más afectados al no recibir una educación de calidad, que les permita prepararse lo mejor posible para ingresar a los grados escolares superiores y, finalmente, poder estar en condiciones para aspirar a una mejor calidad de vida lo cual, lamentablemente con los maestros de la CNTE, pasa a ser una simple e inalcanzable ilusión.