Maullidos Urbanos / Justicia inequitativa

 

Gato de Barrio

gatodebarrio@yahoo.com.mx

Desafortunadamente, como sucede dentro de diversas situaciones sociales, en la impartición de justicia se registran inequidades donde se demuestra que lo menos que existe es justicia. La mejor prueba son los procesos que se les siguen a Emilio Lozoya Thalman y a Rosario Robles Berlanga, quienes fueran destacados funcionarios en el sexenio anterior.

Mientras que  Lozoya se le imputan actos de corrupción dentro de Petróleos Mexicanos, a Robles la implican como parte de la llamada Estafa Maestra, donde habrían participado servidores públicos de diversas dependencias y universidades públicas. Pero en el caso del primero, quien se comprometió a delatar a sus supuestos cómplices, se le han otorgado una serie de beneficios, el más notable, que para nada ha pisado la cárcel.

Acerca de la segunda, quien se ha rechazado sistemáticamente a “colaborar” con las autoridades, sistemáticamente le han negado todo tipo de beneficios legales para poder llevar su proceso en libertad, a pesar de existir las condiciones legales para ello.

La diferencia es el delatar a sus presuntos cómplices. Según autoridades federales y de la Fiscalía General de la República en sus declaraciones el exdirector de Pemex ha “revelado” que altos exfuncionarios participaron en sus ilícitos, sin embargo nada de eso ha sido probado y a pesar de existir videos acusatorios, el proceso no avanza y Lozoya continúa bajo detención domiciliaria donde disfruta de todas las comodidades posibles.

En estos días Robles, exlíder nacional del PRD y exjefa de gobierno de la Ciudad de México, insistió que su caso fuera sobreseído ya que el delito de ejercicio indebido del servicio público fue derogado y debería seguirse por la vía administrativa, lo que le fue rechazada

Mediante un mensaje a través de sus redes sociales, la aún detenida reveló que afirmó que la FGR la ha ofrecido impunidad a sus excolaboradores, a cambio de declaraciones “a modo” en el caso de la Estafa Maestra.

Escribió: “sé que lo que pretenden para que yo tenga mi libertad (como en otros casos) es que señale como responsables excolegas míos, de mayor jerarquía (…) con el objetivo de dirigir hacia ahí sus baterías”, y aseguró que no quiere salir de prisión por “la puerta de atrás” y que no buscará su libertad mediante la figura de testigo colaborador.

A Robles se le podrá acusar de muchas cosas, pero hasta el momento ha demostrado integridad personal y al no habérsele comprobado nada, podría considerársele inocente de todos los cargos que se le imputan, lo que no sucede para nada con Emilio Lozoya.

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