Gato de Barrio /
- Vacíos, 65 de cada 100 lugares de la «Univrsidad» Benito Juárez
Una vez superada la crisis en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por el fallido examen de admisión virtual en línea, donde se registraron fraudes por un gran número de aspirantes, se agrega a la polémica relacionada con la capacidad para atender debidamente a la mayor demanda de estudiantes que buscan ingresar al nivel superior.
Sucede que la presidenta Claudia Sheinbaum ha exhortado en varias ocasiones a la UNAM para que realice un nuevo esfuerzo de austeridad republicana en su área administrativa, a fin de destinar esos recursos a ampliar los espacios de docencia, con el propósito de poder atender a un mayor número de alumnos que buscan estudiar en el nivel de licenciatura.
Admitió que a la máxima casa de estudios, como una institución autónoma, le corresponde a sus autoridades decidir el manejo de sus recursos pero, reiteró, que aún existe margen para fortalecer la oferta educativa para para abrir más espacios de docencia”.
Ante esa petición, Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, respondió que no se puede ampliar de manera indefinida su matrícula sin un incremento presupuestal. Dijo que ya se han realizado esfuerzos de austeridad y, aunque siempre puede hacerse un esfuerzo adicional, el crecimiento de la educación superior requiere también una mayor inversión pública.
Precisó que el problema de la demanda de educación superior no puede ser resuelto únicamente por la UNAM y planteó la necesidad de fortalecer también a las universidades públicas de los estados y a otros subsistemas de educación superior. “Qué bueno que estén creándose nuevas universidades, pero el reto de la demanda es muy alto”, expresó.
Pero tras analizar las irregularidades presentadas en el examen en línea, el colectivo Alcira Revueltas –integrado por investigadores y académicos–, concluyó que “no sobran estudiantes, faltan lugares”, ante el hecho de que 180 mil aspirantes compitan por menos de 19 mil espacios, lo cual convierte al examen de selección en un motor de exclusión. Es decir que más de nueve de cada diez aspirantes quedan fuera.
El grupo de especialistas señaló que las irregularidades no son solo un problema tecnológico ni se resolverán con un examen presencial de control, sino que existe una escasez estructural de espacios en la educación superior pública. Puntualizó que la discusión abierta por la crisis del examen debe conducir a un debate sobre el financiamiento de la educación superior, la ampliación de la matrícula y la creación de nuevas instituciones públicas con características similares a las universidades de mayor prestigio.
El colectivo destaca que “la pregunta de fondo no es técnica sino política: no cuántos aciertos tuvo cada aspirante, sino cuántas universidades públicas más necesita el país, con qué financiamiento, de qué características y bajo qué modelo de gobierno institucional”.
La cuestión no es sencillamente crear universidades como si fuera abrir una tienda o habilitar inmuebles para dedicarlos a planteles escolares, como ha sucedido con los gobiernos de Morena, como ha sucedido las de la Ciudad de México, del Bienestar “Benito Juárez” o la Rosario Castellanos, por solo decir que se abren espacios a quienes demandan estudios de nivel superior.
Precisamente esas instituciones no han cumplido con su objetivo, ya que por un lado no se les suministran todas las necesidades materiales, como son aulas, equipos académicos y laboratorios equipados–, y por carecen de un profesorado capacitado para instruir académicamente, también con remuneraciones adecuadas a las exigencias académicas.
Sin embargo, en el caso de los planteles de la Benito Juárez –creadas en 2019 en zonas de alta marginación, con una inversión de once mil 500 millones de pesos, sin examen de admisión y con una beca de dos mil 400 pesos durante diez meses–, de acuerdo con el segundo informe de gobierno, en el anterior ciclo escolar quedaron vacíos 65 de cada cien lugares. Es decir, es un sistema fracasado ya que sus 37 carreras no resultan atractivas para los jóvenes.
Entonces no es solo exigir a la UNAM, al Instituto Politécnico Nacional, Universidad Autónoma Metropolitana, así como a las universidades estatales que abran más espacios para responder a quienes desean estudiar, sino canalizarles los recursos necesarios para que cumplan con su cometido.
Entre las posibles soluciones se encuentran dejar de subsidiar las obras faraónicas e inútiles, que absorben grandes recursos con mínimos beneficios sociales, además de rediseñar y reencauzar las instituciones creadas durante las administraciones de Morena, para que sean útiles a las demandas de los estudiantes, y todos esos lugares vacantes sean ocupados.







































