Gato de Barrio /
Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI, casi echa las campanas al vuelo para celebrar su “carro completo” en las recientes elecciones locales en Coahuila, pero eso únicamente es una apariencia que no refleja las verdaderas condiciones actuales del partido tricolor. Debe recordarse que actualmente solo tiene fuerza y presencia en esa entidad y en Durango.
En el caso de los comicios del domingo, se debe considerar que no necesariamente todos los sufragios emitidos a favor del PRI fueron en su respaldo, sino que la ciudadanía lo hizo para evitar el avance de Morena. Actualmente, Coahuila es una entidad donde no existen elevados niveles de violencia y muy probablemente no quieren que se repita lo sucedido en otras donde gobierna el partido guindo, por ejemplo, Sinaloa.
Según analistas locales, muchos de los votos para el tricolor fueron de simpatizantes y militantes del PAN, quienes de esa forma expresaron su desacuerdo por no haberse aliado con el PRI, lo cual consideraron les redujo las posibilidades de victorias en las urnas.
Para ello argumentan que se calcula la participación ciudadana en cerca del 51% del padrón de dos millones 499 mil 372 de coahuilenses, cuando el promedio normal en elecciones intermedias, como las de 2014 y 2021 ni siquiera llegó al 40%. En comparación, en los comicios presidenciales del 2024 fue de casi 60 %, una cifra destacada a nivel nacional.
Otro indicador fue que la dirigencia de Morena no desarrolló una buena campaña proselitista con sus candidatos. Incluso, Andrés Manuel López Beltrán, quien fungía como Secretario de Organización, renunció a su responsabilidad para anunciar que mejor va a buscar ser candidato a diputado local en Tabasco para, desde ahí, relanzar su carrera política.
Este no fue el único fracaso del hijo del expresidente. A pesar de contar con todo el apoyo de su partido en las elecciones del año pasado en Durango, donde incluso se fue a radicar semanas antes de la jornada, no logró resultados positivos.
Los anteriores son varios de los factores que propiciaron un destacado triunfo priista, pero donde no necesariamente fue por virtudes propias, sino por fallas o situaciones vividas en los otros partidos que ahora les resultaron favorables.
Lo interesante es que esta, aunque mínima, es una lección que deben revisar, analizar y aceptar todos los partidos a fin de prepararse mejor para toda la jornada electoral que se vivirá el primer domingo de junio del año entrante, donde lo más destacado será la disputa por un total de 17 gubernaturas y todos buscarán sacar la mayor cantidad de sufragios en su favor.
Incluso, hay un factor por considerarse: el Instituto Nacional Electoral ya no debe tardar en revelar cuáles partidos que solicitaron registro condicionado logran obtenerlo, como son Paz, México Tiene Vida, Que siga la Democracia y Somos México –donde el último podría ser un futuro caballo negro y ser como el coahuilense Nuevas Ideas–, y según los que logren la aprobación, podría reconfigurarse el panorama político nacional.








































