Gato de Barrio /
Estos días en que las diferentes gasolinas –magna, premium y diésel– han llegado a alcanzar precios récords, vale la pena recordar el video de Andrés Manuel López Obrador que reaparece cíclicamente en redes sociales, quien en su eterna campaña proselitista para ser presidente afirmaba que cuando Morena, su partido, llegara al poder, el litro de combustible costaría diez pesos, lo cual le generó gran cantidad de simpatizantes y, por supuesto, de votos.
Además. ya como mandatario, el político tabasqueño se comprometió a que no habría aumentos en el precio de estos energéticos, es decir insistió en que durante su administración no habría gasolinazos, lo cual fue una más de sus mentiras para ganar a más seguidores, y aunque cuando sucedieron varios incrementos éstos fueron matizados en su favor.
Hagamos un poco de historia: en 2018, cuando por fin López Obrador ascendió a la presidencia, el litro de gasolina magna o regular se cotizaba en 19.41 pesos, la Premium se ubicaba en 21.35 pesos, en tanto diésel el costaba 19.48 pesos.
Ahora, a poco más de siete años de iniciados los gobiernos de la 4-t, todas han subido de precio. Así. la regular ha subido cuatro pesos más, es decir en promedio de 25%: la roja se incrementó ocho pesos más, aproximadamente 30%; respecto al diésel su precio es el que más se ha elevado, ya que ahora cuesta nueve pesos más, equivalente al 45%.
Hoy día gran parte de la actividad económica mundial se mueve por los derivados del petróleo, aunque ya existen otros generadores de energía, como son la solar y la eólica, pero han sido ignoradas por las políticas impulsadas por López Obrador y Trump, quienes han preferido alentar el uso de hidrocarburos, el primero al haber ordenado instalar una inútil nueva refinería y, el segundo, por cancelar leyes y ordenamientos relativos a la energía limpia.
Ahora, para intentar contener el alza de precios y la inflación el gobierno federal anunció la aplicación de estímulos fiscales, es decir reducir el IEPS –Impuesto Especial sobre Producción y Servicios supuestamente a la venta o importación de bienes no esenciales o dañinos a la salud y el medio ambiente, a fin de desincentivar el consumo de alcohol, tabaco, bebidas azucaradas, comida chatarra y de los combustibles, en especial las gasolinas.
Para la semana del 28 de marzo al 3 de abril así quedan los citados estímulos por litro: la magna tiene 23.12%, ligeramente menor que el de la semana pasada, para ubicarse en 1.54 pesos; para la premium es de 7.97%, ligeramente mayor que la semana anterior, y quedó en 5.20 pesos; para el diésel sube a 70.28% y quedó en 2.18 pesos.
Además, está el acuerdo entre la presidencia y gasolineros de fijar topes máximos, donde para la magna es de 24 pesos y para el diésel 28.50 pesos, aunque Sheinbaum insistió en que para el segundo aun resultaba alto y era necesario reducir más ese tope, aunque por el momento no existe una respuesta a esa solicitud.
Sin embargo, ese estímulo provoca un hoyo a las finanzas públicas. Especialistas ya lo calculan en casi 200 mil millones de pesos, donde la pregunta sería ¿cuánto tiempo Hacienda podrá seguir inyectando esos subsidios?, además con todo y ese gasto, la inflación ya empezó a dar muestras de descontrol.
En fin, mientras se mantiene el conflicto bélico en Medio Oriente, continuará el problema de los precios de los combustibles en el mundo, pero en México será una prueba para que el gobierno de la 4-T demuestre que puede salir adelante, aunque eso no represente que se vaya al olvido la promesa de gasolina a diez pesos el litro.