Gato de Barrio /
El último día de septiembre los expresidentes Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador, volvieron a ser temas noticiosos y de polémica, tanto por sus dichos como por sus hechos. Incluso, en estos temas también participó la mandataria Claudia Sheinbaum, aunque ésta última, como siempre, en defensa de su “movimiento de transformación”.
El político michoacano participó en el Foro América Libre, en un hotel de Paseo de la Reforma, donde admitió que Morena llegó al poder mediante elecciones y con votos obtenidos por méritos propios, pero también por errores de los partidos de oposición. Precisó que las instituciones democráticas pueden tardar décadas en construirse y deteriorarse en periodos considerablemente más cortos. Acusó a Morena de haber usado a instituciones democráticas para llegar al poder y, después, modificar las condiciones que hicieron posible la alternancia.
Durante su intervención, Calderón, concentró sus críticas en el funcionamiento de las instituciones, la conformación de las mayorías legislativas, la reforma judicial, además de la participación del crimen organizado en la vida política.
Supuestos integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) intentaron ingresar a ese hotel para protestar contra de Calderón Hinojosa. Al fracasar se fueron al Complejo Cultural Los Pinos, donde dañaron y decapitaron la estatua de Felipe Calderón en la “Calzada de los Presidentes”, derribaba tras la caída de un árbol desde quince meses, lapso en el cual permaneció tirada sin ningún tipo de atención.
Fue en su sexenio cuando se liquidó a Luz y Fuerza del Centro (LyFC), por lo que los miembros del SME se quedaron sin empleo. Desde entonces Calderón ha sido de sus ataques verbales y materiales. Amenazaron que de ser reparada la estatua, la dañarían nuevamente.
En su mañanera del jueves, Sheinbaum rechazó cualquier acto violento. Dijo que el enojo de los electricistas no lo justifica, incluso lo calificó de provocación y afirmó entender la molestia de los electricistas por el cierre de la paraestatal. Al referirse al mensaje de Calderón en el Foro América Libre, consideró hipócrita que el exmandatario ahora hable de democracia.
Y es que la mandataria ha apoyado la versión de López Obrador, de que le robaron en las elecciones presidenciales de 2006, donde el michoacano ganó por una diferencia de 0.58%, hecho que antes el PRD y ahora Morena y sus seguidores nunca han podido superar.
Además, ella cuestionó que la oposición recurra de nuevo a expresidentes para confrontar a su gobierno y criticó la falta de nuevos liderazgos políticos. Sostuvo que los expresidentes Calderón y Vicente Fox participan en actividades políticas de la oposición rumbo al proceso electoral de 2027, cuestionó que los partidos recurran de nuevo a exmandatarios para defender sus posiciones y como una forma de reorganizarse.
Ahora, en política no hay coincidencias. Por ello no es casual que un día antes de que Sheinbaum cumpliera su segundo año como presidenta, López Obrador reapareciera en redes sociales para anunciar, con un video de una hora con veinte minutos, su nuevo libro titulado “Pueblo”, donde aprovechó esa oportunidad para destacar logros de la cuarta transformación.
Explicó que ese nuevo texto es la continuación de “Grandeza”, donde abordó las raíces culturales, los valores y la espiritualidad de México. Anunció que busca sustentar el llamado “Humanismo Mexicano”, concepto que identifica como una concepción y modelo alternativo de su movimiento político, donde reiteró su principio de “Por el bien de todos, primero los pobres”, sin omitir que insistió en haber terminado con la corrupción.
En su larga perorata –dijo que le daba “mucho gusto” volver a comunicarse y conversar con los ciudadanos, aunque fue un largo monólogo–, expresó estar “jubilado de la política” tras casi 50 años de actividad pública y afirmó que es momento de cerrar ese ciclo. Por supuesto defendió lo realizado tanto en su sexenio como en el actual, incluso calificó a Sheinbaum como la mejor presidenta del mundo, incluyendo a los hombres mandatarios.
Por supuesto defendió los supuestos logros de las administraciones morenistas, pero prefirió callar ante los escándalos suscitados por sus hijos y de sus socios, de los conflictos de los políticos morenistas –a varios de ellos Estados Unidos les ha cancelado sus visas, lo cual casi resulta una afrenta–, la no designación de quienes supuestamente apoyaba como aspirantes a varias gubernaturas, de los fracasos de sus “magnas” obras como la refinería Olmeca, la megafarmacia, el Tren Interoceánico, así como de la cancelación de su política de “abrazos, no balazos”, además de los altos niveles de violencia a nivel nacional.
En fin, en cuanto se incremente la actividad electoral, además de los aspirantes a los miles de cargos –federales, estatales y municipales–, se podrá prever que los diferentes expresidentes y otros políticos tendrán una mayor actividad y participación en las diversas campañas políticas.








































