Gato de Barrio /

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Se cumplieron dos años de que Ismael “El Mayo” Zambada fue literalmente secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” además de ser su ahijado, para ser entregado al FBI de Estados Unidos y, además, sucedió el asesinato de Melesio Cuen, destacado político en Sinaloa, caso que no solo sigue sin ser aclarado, sino que además ha caído en el olvido oficial.

A raíz de esos hechos se generó la confrontación entre la “mayiza” y la “chapiza”, es decir entre los seguidores de Zambada y los hijos del Chapo, donde se han registrado más de tres mil homicidios dolosos y más de cuatro mil 600 desaparecidos. Tan solo en Culiacán se estima la afectación de casi tres mil comercios, aunque podrían ser cinco mil; pérdida de hasta 40% en la circulación económica y baja drástica en las actividades restaurantera y turísticas.

Y a pesar de que más de catorce mil elementos de las fuerzas federales han llegado a Sinaloa, los hechos violentos no disminuyen, al contrario, podría decirse que aumentaron.

Después el gobernador Rubén Rocha Moya, junto con otros nueve políticos sinaloenses, fueron acusados por autoridades de Estados Unidos de tener nexos con el narcotráfico, razón por lo cual se solicitó su extradición, a lo cual la presidenta Claudia Sheinbaum no solo se negó a cumplir, además exigió pruebas para confirmar esas acusaciones, lo cual tampoco sucedió, aunque dos de los implicados decidieron entregarse voluntariamente. Ante estos hechos Rocha se vio forzado a solicitar licencia a su cargo y a permanecer oculto, presuntamente, en su casa.

Sin embargo, a excepción de la mandataria, no se ha registrado un sensible apoyo o respaldo ni de quienes fueron sus gobernados, menos de sus correligionarios, así como de políticos y legisladores de Morena.

Además, se suma el caso de Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Baja California, por sus presuntas negociaciones con representantes de Estados Unidos con quienes se comprometió a revelar información de seguridad nacional con el fin de ya no ser investigada y que se le devolviera su visa diplomática para ingresar sin problema a la vecina nación.

Nuevamente, aunque Sheinbaum buscó minimizar esta supuesta traición a la patria, tal como acusó la oposición, sus acciones resultaron insuficientes y, ante ello, se generó otra cortina de humo para intentar desviar la atención pública y que la situación de los morenistas incómodos pasara a segundo o, de ser posible, tercer o cuarto plano.

La solución que se le ocurrió a la sñora fue acusar y detener a Ernesto Ruffo Appel, a quien se le recuerda por ser el primer político de oposición en ganarle al PRI al ser electo, como candidato del PAN, gobernador de Baja California para, posteriormente, ocupar diversos cargos, incluso, recientemente ha fungido como consejero de SomosMX, partido con registro condicionado.

Pero las cosas no han resultado fáciles ni para el gobierno federal ni para los morenistas, quienes ahora afrontan las críticas opositoras por la detención y encierro de Ruffo en el penal de máxima seguridad de El Altiplano, ubicado en el Estado de México.

Mañana, se analizarán las reacciones en favor del político bajacaliforniano.