Gato de Barrio /
Para celebrar el triunfo de la selección tricolor sobre su similar de Corea por 1-0 –con lo cual además lograron clasificar a la siguiente etapa del Mundial de Futbol 2026–, los aficionados mexicanos salieron a las calles. En la Ciudad de México fue en el Ángel de la Independencia y en Guadalajara en la fuente de La Minerva, lo cual no tiene nada de malo, pero lo criticable es que en esos festejos dejaron, al menos, 129 toneladas de basura.
En la capital fueron 40 toneladas de desperdicios, mientras en la Perla Tapatía fueron 89, lo cual resulta comprensible dado que fue en la capital jalisciense donde se desarrolló el partido y la emoción de los aficionados se desbordó ampliamente.
Lo contrastante es la ya conocida costumbre de los aficionados japoneses de levantar la basura, no solo la que ellos pudieron haber producido en los estadios a los cuales acuden, también en áreas aledañas y estacionamientos. Así ha sucedido desde hace tiempo y se repitió en el juego donde los orientales empataron con Países Bajos en Dallas, Texas.
Para su juego en Monterrey, Nuevo León el pasado sábado ante Túnez, los seguidores nipones solicitaron al gobierno local diez mil bolsas de basura para organizar la limpieza masiva tanto en las gradas como en las inmediaciones del estadio. La petición no solo fue aceptada, sino duplicada por las autoridades, que pusieron a su disposición 20 mil bolsas y, además, trabajaron en conjunto con los aficionados para dejar el inmueble en perfectas condiciones.
Hajime Moriyasu, director técnico del equipo japonés explicó que esa es una práctica profundamente arraigada en su cultura: «Nos enorgullece. Sabemos que debemos hacerlo. Creemos en no tirar basura y todos nos organizamos para limpiar. Otras naciones pueden tener diferentes puntos de vista, pero nosotros creemos en trabajar juntos y apoyarnos unos a otros. Hay gente que piensa que lo que hacen nuestros aficionados está mal porque quita trabajo, pero es la forma en la que hemos crecido». Incluso reveló que junto a sus jugadores participó en la limpieza de las instalaciones de su centro de entrenamiento.
Para tener una idea de la basura recolectada en la Ciudad de México en el Zócalo, Centro Histórico, Paseo de la Reforma y áreas cercanas al Ángel de la Independencia, laboraron un total de 360 trabajadores de distintas áreas de la Secretaría de Obras y Servicios apoyados con 23 vehículos, seis hidrolavadoras y una pipa con capacidad de diez mil litros de agua, para restablecer las condiciones de limpieza y conservación de los espacios públicos.
Si los mexicanos somos tan dados a copiar actitudes y modelos extranjeros, muchas de ellas negativas o nocivas, también deberíamos dispuestos a imitar otras positivas, como el ser responsables de la basura que generamos cotidianamente, para evitar tirarla en las calles o en sitios públicos.
Los japoneses han puesto la muestra, ahora deberíamos seguirla y evitar tirar desperdicios en la vía pública, no solo cuando se es sede de un evento internacional, sino debería ser práctica cotidiana en todo el país. No se debe olvidar que la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos basura tira.







































