Gato de Barrio /
Sin duda los colores en la política resultan ser un factor para que la población, en especial, los ciudadanos reconozcan las diferentes corrientes ideológicas, aunque también debe señalarse que con el paso del tiempo pueden modificarse. Por ejemplo, en México décadas atrás el rojo servía para identificar al Partido Comunista, pero actualmente representa al PRI.
De la misma forma, a partir de la creación y consolidación del PRD a la izquierda se le identificó con el amarillo; posteriormente, con la fundación de Morena se impulsó el color guinda el cual, una vez que ganó el poder federal lo impuso a todas sus dependencias, incluso más allá del terreno político para llegar, por ejemplo, al de Salud, con lo cual se confunde donde comienza o termina la autoridad oficial con el partido mayoritario.
Así vemos que tanto en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como en el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), donde sus colores tradicionales verde y azul, han sido relegados para ahora destacar al guinda de Morena o, en el caso del Estado de México, el ISSEMyM se minimizó su color naranja.
Incluso en los gobiernos estatales, donde los mandatarios creaban su particular paleta de colores, ahora los emanados de Morena se han uniformado con el guinda en varios estilos, por ejemplo las placas vehiculares, donde predomina ese color. Recuérdese que en agosto de 2021 a la mitad del mandato de Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno, cambió los colores de su emblema institucional de verde y gris a guinda y dorado, para unificarlos con el gobierno federal y Morena, colores que mantuvo al llegar a la presidencia.
Ahora lo anterior aplica al Instituto Nacional Electoral (INE), cuando la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, anunció que cambiará su color de rosa mexicano –utilizado desde el año dos mil por su antecesor Instituto Federal Electoral (IFE)–, por lila y azul marino, para así “evitar se confunda” con el rosa, ahora utilizado por el partido político Somos.
Expresó que por primera vez el INE aprobará un manual con un impacto en su historia, para que jamás “vuelva a ocurrir que con algún partido político, en especial uno nuevo, pueda usar el color que institucionalmente haya establecido esta junta general”.
Sin embargo, antes de modificar su color el INE le puso trabas al emblema de Somos, ya que primero le obligó a retirar la abreviatura MX –relacionada con el nombre de México– y aunque después lo cambió por la silueta de la república mexicana, pero también fue rechazado hasta avalar solo la palabra Somos en color rosa, por ello ahora el Instituto decidió modificarlo.
Pero también el color lila es semejante al utilizado por Clara Brugada, actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, el cual usó en especial para “colorear” a la capital durante el pasado mundial de futbol destacándose los ajolotes, incluso alteró el amarillo en infraestructura urbana, lo cual fue severamente criticado por su semejanza con el guinda de Morena.
Entonces, con la nueva paleta de colores del INE difícilmente podrá considerarse ajena o desligada, primero, de las autoridades capitalinas y, segundo, con Morena, por lo que aun subliminalmente será una referencia con el actual partido mayoritario y, por tanto, ya sea de forma consciente o no, será una forma de que el árbitro electoral lo respalde para así sumarse a la corriente de gobiernos estatales e instituciones oficiales que se han agregado al que podría clasificarse como el color oficial de la cuarta transformación.
De esta forma avanza la dominación morenista, ahora sobre uno de los pocos órganos autónomos que aún subsisten, pero de ninguna forma espera frenarse, al contrario, pretende extenderse aún más mediante las elecciones del año próximo, aunque falta conocer cuál será la decisión de la ciudadanía cuando acuda a las urnas a depositar su voto.





































